viernes, 29 de enero de 2010

lunes, 25 de enero de 2010

Sección Clasificados – Ofertas de empleo; una imagen vale más que mil palabras.


Viernes, 27 de marzo de 2009 (Gente en Burgos).

Aznar, sobre la victoria de Obama: “Exotismo histórico y previsible desastre económico”.



El ex presidente del Gobierno José María Aznar considera la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos como “un exotismo histórico” y “un previsible desastre económico”.
Al mismo tiempo, cree que George W. Bush es un “gran estadista” que está viviendo en su despedida “la hora de la ingratitud”.
“Ya lo dijo Churchill: ‘Los grandes pueblos son siempre desagradecidos’. Él está viviendo ese momento”, afirma el ex dirigente del PP en una entrevista concedida a la revista Vanity Fair (Es decir, “La feria de las Vanidades” – no podía ser más apropiado; N. del T.). Se trata de un amplio reportaje en el que José María Aznar da cuenta de su vida actual como profesor universitario, conferenciante y consejero del grupo Murdoch.
La entrevista se produce tras la victoria de Obama, y Aznar asegura que es “la prueba de que el sueño americano existe, por mucho que algunos se empeñen en decir que la crisis ha acabado con él”. “Obama es una persona de raza negra que ha llegado a ser presidente de Estados Unidos, lo que es un cambio extraordinario para ellos”, agrega.
Preguntado en otro momento de la entrevista por la victoria en sí del líder demócrata, la califica como “un exotismo histórico y un previsible desastre económico”.
El ex presidente español opina también sobre el peso de Sarah Palin en la derrota del candidato republicano, John McCain; Aznar lo niega y señala que es una mujer que puede tener “un gran futuro político” porque posee “sólidas convicciones”.
“Quizá le ha faltado experiencia, pero a todos los líderes les ocurre lo mismo en un primer momento. ¿Y el presidente Bush? ¿Será recordado por la Historia como el gran estadista que es?”, añade.
En la entrevista, el ex presidente español ensalza también la figura de su homólogo británico Tony Blair, alguien “carismático” y a quien cree que es difícil sustituir. “Brown lo está haciendo bien, pero en ningún sitio está escrito que una victoria económica resucite una carrera política”, expone Aznar.

jueves, 21 de enero de 2010

Los niños unisex y las multas por el lenguaje

Domingo, 10 de febrero de 2008 (XL Semanal).

No suelo comulgar mucho con Carlos Herrera, pero hay que reconocer que aquí lo borda identificando a una de las peores, y por desgracia cada vez más comunes y sectarias, clases de imbéciles. Además, aunque soy consciente de que supone predicar en el desierto, da un repasito sobre la palabra «género», a ver si nos entra en la cabeza.


El Instituto Andaluz de la Mujer, organismo dependiente de la Junta de Andalucía, editó hace unas pocas semanas un delicioso manual dirigido a las escuelas de la comunidad en el que insta a las autoridades académicas a organizar los juegos y distracciones de los niños andaluces en función de los criterios políticamente correctos que un selecto grupo de pedagogos ha establecido, al objeto de eliminar las diferencias habituales de distracción que muestran varones y hembras. En la permanente búsqueda de la Arcadia feliz que caracteriza a nuestro socialismo alineante [sic] —y alienante—, las lumbreras redactoras del opúsculo han creído dar con la razón final por la que algunos varones rompen en maltratadores en edad adulta: el perverso hecho de que los niños jueguen a fútbol y las niñas a expresiones lúdicas menos expansivas conduce, antes o después, a que los muchachos cultiven la ira y las muchachas el miedo, con lo que lo ideal es que los patios de colegios se transformen en un laboratorio social que, como expresa con maldad y agudeza Manuel Morales Do Val en su blog “Crónicas bárbaras”, concluya en una sociedad hermafrodita en la que la testosterona masculina haya sido laminada y los estrógenos femeninos sean socialmente ignorados.
La guía de educación hermafrodita aconseja qué juegos practicar y qué orden o turnos deben establecerse en función del sexo del infante. En realidad ni siquiera habla de sexo, habla de género. A estas alturas ya resulta absolutamente inútil reivindicar el uso correcto de ambos términos: el «género» es un concepto exclusivamente gramatical —las palabras son las que tienen género, no las personas; nuestro género, en todo caso, es el de Homo sapiens—, pero esta batalla está perdida por mucho que la RAE haya dictaminado la forma correcta de expresarse en este sentido; para esta colección de funcionarios tan correctos como indocumentados «género» y «sexo» es lo mismo.
Para el socialismo andaluz, los niños y las niñas deben de [sic] ser intercambiables y expresar las mínimas diferencias posibles más allá de las inevitablemente biológicas; así, el niño unisex será el ideal de futuro que establecerá una sociedad más justa en la que ni siquiera las palabras servirán para discriminar a nadie. La gallinita ciega o el juego de la silla es a lo que, debidamente dirigidos, deben jugar estos niños de laboratorio social, siempre alternando el orden del comienzo de las pruebas, ora niño, ora niña, dejando para otros ámbitos los juegos calificados de incorrectos: la funesta pelota, la funesta muñeca.
Cuando se juegue a saltar la comba se procurará, dice el estudio, que el educador tenga muy en cuenta la altura que alcanza la cuerda para no establecer diferencias entre la capacidad física de varones y hembras, ya que, bajo ningún concepto, se debe establecer competición alguna entre sexos. Juro que estas cosas las dicen los autores, no es exageración de este cronista que, evidentemente, no tiene imaginación para tanto. Orwell reinventado. La dictadura soñada.
Paralelamente y sin apartarse en demasía de esta perla que nos ocupa, diversos colectivos bienpensantes, instituciones públicas que velan por nuestro bien, la Plataforma de Apoyo al Lobby de Mujeres y una asociación supuestamente cultural llamada Colectivo de Jóvenas Feministas han analizado seriamente el origen de la discriminación en el lenguaje y, tras no pocas investigaciones de primer orden, han llegado a la conclusión de que la culpa de todo la tiene el latín. Sí, sí, el latín. En el tiempo del latín —vaya a saber en cuál de sus muchos siglos—, la mujer era esclava y su papel descrito por la lengua ha sido traspasado a las lenguas romances, de ahí la utilización del masculino como género neutro. Toma ya. Con dos cojones. Uy, perdón, con dos cojones no, discúlpenme.
Precisamente por utilizar lenguaje inadecuado como éste, alguna de estas lumbreras ha propuesto que se contemple la posibilidad de sancionar a quien no elabora la puesta en escena idiomática de forma políticamente correcta. De la misma manera, dicen, que se multa a un coche mal aparcado, la autoridad debería multar a quien diga «los maestros» en lugar de decir «el profesorado» (que también es de género masculino, pero bueno), o «los médicos» en lugar de «el personal sanitario». ¡Qué miedo!
¿Se imaginan un comando de furiosas «jóvenas» interviniendo en las conversaciones o enviando multas a los políticos, periodistas, conferenciantes, profesores y demás fauna? Ciertamente excitante.
No me digan que los andaluces no tenemos razones más que sobradas para estar entretenidos con todo este amasijo de merluzos —y merluzas—, majaderos —y majaderas— que puebla nuestra hermosa tierra. ¡Somos imparables!

martes, 19 de enero de 2010

Emilio Botín

21 de diciembre de 2008 (El País).


“Si no entiendes completamente un producto, no lo compres; si no comprarías un producto para ti mismo, no lo vendas; y si no conoces a tus clientes muy bien, no les prestes dinero.”
Sus palabras resultaron premonitorias en verano y se han vuelto contra él en invierno, con el enorme fraude de Bernard Madoff: el Banco Santander hizo poco caso a la primera máxima (si no entiendes completamente un producto, no lo compres), pues invirtió 17 millones de euros en la firma financiera Bernard L. Madoff Investment Securities, y desatenció totalmente el segundo precepto (si no comprarías un producto para ti mismo, no lo vendas), porque invirtió 2.300 millones con el dinero de sus clientes.