jueves, 15 de abril de 2010

Los titulares de la vergüenza


En un día como hoy es un suplicio asomarse a todas las primeras páginas pero lo es mucho más asomarse a las primeras páginas de los periódicos británicos. Y no ya por ese tick nauseabundo que les lleva a llamar a ETA “grupo separatista vasco”, como si sus miembros pertenecieran a un club gastronómico o a una asociación de fomento de la petanca. Ni siquiera porque se refieran a sus ‘50 años en la lucha’ como si hubieran sido 50 años de heroica guerrilla para liberarse de las cadenas de un Estado opresor y autoritario. Esas son canalladas a las que por desgracia estamos acostumbrados. Entre otras cosas porque las practica y las fomenta la sacrosanta BBC en nombre de la no menos sacrosanta neutralidad informativa.
El suplicio de hoy no tiene que ver, pues, con la nomenclatura sino con la forma en que los reporteros de los diarios británicos cuentan el atentado que se llevó por delante ayer la vida de dos guardias civiles. “Caos viajero en Mallorca”, titulaba anoche la web de un conocido tabloide. “Una bomba estropea las vacaciones británicas”, rezaba otra apenas se supo que Interior había cerrado por unas horas Son Sant Joan para intentar apresar a los terroristas.
Desvergonzadas piruetas que no ha mejorado esta mañana el poso del papel. Al contrario. El ‘Daily Mirror’ abría a toda plana con el título “La ratonera de las bombas de Mallorca” y dentro desplegaba la historia en una doble página encabezada con la frase “Darse la vuelta a 30.000 pies” en la que los rostros de los agentes fallecidos ocupaban el mismo espacio que las colas de los sufridos veraneantes en el aeropuerto de Gatwick.
Un enfoque distinto pero igualmente miserable es el elegido por el diario ‘The Sun’, cuya crónica arranca con el siguiente párrafo: “Un horrorizado niño británico vio el cuerpo achicharrado de un policía mientras lo retiraban de un coche destruido ayer en Mallorca después de un ataque terrorista”.
Habrá quien piense que se trata de manías de la prensa amarilla de las que están a salvo los periódicos serios. Pues no. He aquí el arranque de la crónica del diario ‘The Times’: “Crece el miedo de que los veraneantes británicos en España puedan caer atrapados en un verano de violencia después de que el país experimentara su segunda bomba en dos días. Se cree que puede haber hasta 20.000 ciudadanos británicos en Mallorca, donde las carreteras, los puertos y el aeropuerto fueron cerrados ayer temporalmente en respuesta al ataque, que se cree obra del grupo separatista vasco ETA”. ¿Y los muertos?, preguntará algún lector avispado. De los muertos ‘The Times’ da cuenta brevemente al principio del tercer párrafo, antes de emborronar el resto del artículo con declaraciones de una señora de Sheffield, un DJ del condado de Glouscester y una imitadora de ABBA. Ahí es nada.
Uno no nació ayer y sabe cuáles son los códigos y las servidumbres del periodismo. El interés humano obliga casi siempre a buscar el ángulo más relevante para los lectores y a anteponer en ocasiones lo urgente a lo importante y los fuegos artificiales a la escritura reflexiva y al análisis. Pero una cosa es moldear la información para hacerla más atractiva y otra cosa presentar un atentado terrorista como una debacle aeroportuaria. Es un dislate que no justifican ni la densidad de población británica de Mallorca ni las penurias informativas veraniegas ni la fecha elegida por los terroristas.
¿Qué ocurrió con los atentados islamistas de Londres de 2005? ¿Acaso los periodistas españoles titulamos “Caos circulatorio en el aeropuerto de Heathrow” o “Cientos de miles de españoles atrapados en el Reino Unido”? ¿Llamamos a los terroristas “grupo separatista musulmán”? ¿Dijimos que llevaban “décadas en la lucha”?
Detalles como los de la prensa de hoy le hacen pensar a uno que de alguna manera muchos británicos siguen viviendo en otro planeta. Uno en el que sólo se tratan a sí mismos y en el que allá donde van no ven seres humanos sino connacionales. Para ilustrarlo, el último párrafo de la crónica del ‘Daily Mail’, en el que una concejala de origen británico de Calvià tranquiliza a sus paisanos: “Quiero decirles a quienes nos visiten que se está haciendo todo lo posible para hacer que su visita esté tan libre de líos como sea posible y quiero enfatizar (sic) que este ataque cobarde no es contra los turistas sino contra los miembros de una fuerza policial”. Como si unos y otros -guardias civiles y veraneantes, españoles y británicos- no tuvieran el mismo derecho a la vida y fueran miembros de la especie humana.

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