martes, 11 de mayo de 2010

«¿No deberíamos haber aterrizado en Minneapolis?»

Viernes, 23 de octubre de 2009 (El País / EFE).
La tripulación de un Airbus 320 se olvida de aterrizar y prosigue su vuelo durante 240 kilómetros.


Dos pilotos de la aerolínea estadounidense Northwest Airlines que cubrían este miércoles el trayecto entre San Diego (California) y Minneapolis (Minnesota) olvidaron aterrizar. El avión, un Airbus 320 con 144 pasajeros a bordo, los dos pilotos y tres auxiliares de vuelo, continuó durante 150 millas -unos 240 kilómetros- más allá de su punto de destino, según informan fuentes oficiales, sin que los tripulantes de la cabina respondieran a las llamadas de los controladores aéreos.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) ha iniciado ya una investigación para esclarecer las causas que provocaron que la cabina perdiera entre las 20.00 y las 21.15 la comunicación con los controladores y que el avión tomara tierra más de una hora después de lo previsto. Los dos pilotos, que a su llegada al aeropuerto alegaron ante el FBI que «estaban enfrascados en una airada discusión sobre la política de la aerolínea», han sido ya suspendidos a la espera de los resultados de la investigación, afirma la compañía.
La intensidad de la discusión impidió, en cualquier caso, que los pilotos escucharan las alarmadas comunicaciones de los controladores, lo que eleva las sospechas sobre la posibilidad de que ambos estuvieran dormidos. No sería la primera vez que algo así ocurre en Estados Unidos. Según los resultados de una investigación concluida el pasado agosto, el 13 de febrero de 2008 la tripulación de un vuelo de Go Airlines se despertó 26 millas (42 kilómetros) más allá de su lugar de destino.

Pidiendo hora para cambio de sexo

Domingo, 11 de octubre de 2009 (XL Semanal / El bloc del cartero). Alarmante carta de D. Jordi S. Berenguer.


La ministra de Cultura, que precisamente accedió al cargo por su condición de cineasta, piensa incentivar el cine hecho por mujeres dando preferencia a las películas dirigidas o escritas por ellas en las subvenciones que otorga a la industria cinematográfica… excluyendo los proyectos masculinos en caso de empate. El señor Guardans, director general de Cinematografía, justifica esa decisión por la llamada Ley de Igualdad. Uno, que también es de la profesión, se queda perplejo ante lo que parece un contrasentido. Yo tenía entendido que la igualdad era todo lo contrario de la discriminación. De momento, como cineasta, me apunto en la lista de mis colegas varones, que ya estamos pidiendo hora para un cambio de sexo… cinematográfico, se entiende. Y que Dios nos guarde del señor Guardans.

Obligada a usar sólo ropa interior bajo la bata en una óptica

Lunes, 05 de octubre de 2009 (Yahoo Noticias / Europa Press).


El Juzgado de lo Social número 26 de Madrid ha dado la razón a una empleada de una óptica que interpuso una demanda por discriminación después de que su jefe le impusiera una nueva jornada laboral, con cambio de horarios y ubicación, tras solicitar desde el Comité de Empresa que se modificara la obligación de que las mujeres tuvieran que llevar sólo ropa interior debajo de la bata para poder vestir la ropa de calle, al igual que hacen los trabajadores de la empresa.
Esta trabajadora, que era miembro del Comité de Empresa, reclamó en octubre de 2008 un cambio en la normativa interna de la empresa sobre la diferencia de la vestimenta obligada de las trabajadoras frente a los trabajadores. Los hombres podían mantener su ropa de calle debajo de la bata de trabajo, siempre que los pantalones y zapatos no fueran deportivos. En contra, las mujeres no podían permanecer con la ropa de calle, y menos si consistía en pantalón.
Según la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, la dirección desoyó esta petición, siendo reiterada en noviembre de ese año al aproximarse el invierno. La demandante denunció que dicho uniforme era incómodo, puesto que «cuando se sientan, agachan o hacen algún movimiento, la bata se abre y se les ve parte del cuerpo, que no deberían enseñar.»
Haciendo caso omiso a sus solicitudes, la empresa le comunicó el 14 de enero de 2009 que debería prestar servicios en otro centro de trabajo, especificándole las variaciones en su horario. Un mes más tarde, se rectificó y se envió una nueva documentación, aceptando la empresa que la orden no era ajustada a derecho. Sin embargo, en mayo recibe una comunicación en la que se le informó de que en mayo debía incorporarse a un nuevo centro de trabajo.
NULIDAD DE LA MEDIDA.
La sentencia concluye que la empresa no siguió «el procedimiento adecuado para modificar las condiciones de jornada y horario de la actora», derivándose de ello la nulidad de la medida.
La empresa no logra, señala la resolución, «independizar la medida adoptada frente a la actora respecto a la iniciativa de la misma al intentar que la empresa varíe una obligación de forma de vestir que arrastra obligaciones diferentes de justificar entre hombres y mujeres.»
Por todo ello, la sentencia declara la nulidad de la medida adoptada por la empresa, debiendo ser respuesta (sic) a la actora en las mismas condiciones que disfrutaba a la imposición de esta medida. Así, se condena a la empresa «a estar y pasar por la presente declaración con todas las consecuencias jurídicas inherentes a la presente resolución.»

Un “progre” (sea lo que sea ese término) es peor que un nazi.

Sábado, 03 de octubre de 2009 (Juan Manuel de Prada – ABCD).


«A Blasetti no lo llevaron los nazis al paredón; pero luego, una vez muerto, lo han llevado los progres, que para el caso es peor.»