lunes, 5 de julio de 2010

Hipócrita Turquía.


El gobierno de Erdogan critica a Suiza cuando en Turquía es casi imposible construir un templo que no sea mezquita.
El Ministro de Asuntos Europeos pedía que el dinero se fuera con los minaretes, Erdogan hablaba de «creciente ola de racismo y extrema derecha en Europa» y el Presidente Gul de que «es una vergüenza para los suizos», pero ellos obviaban lo que pasa en su propio país: las minorías religiosas de Turquía siguen sin poder abrir templos.
En 2003, el actual gobierno levantó las restricciones legales a la libertad religiosa para satisfacer a la UE, pero alevíes, católicos, judíos, protestantes y ortodoxos griegos y armenios encuentran múltiples barreras burocráticas que impiden en la práctica dicha libertad.
Desde entonces las leyes han ido mejorando: se ha sustituido el término ‘mezquita’ por ‘lugar de culto’ y es más fácil formar asociaciones, pero abrir nuevos templos o ser reconocido como ‘Iglesia’ es casi imposible; por este motivo la Iglesia Católica sigue sin estar reconocida como persona legal en Turquía.
«Existe una circular que exige que los templos cubran un mínimo de 2.500 metros cuadrados. Obviamente, esto crea enormes dificultades», explica el periodista Serkan Ocak en un reciente artículo del periódico Radikal, «lo mismo ocurre con los trabajos de restauración o los cambios arquitectónicos. De acuerdo con la ley, sólo se permite a las fundaciones realizar dicho trabajo. Así, recurriendo a estos tecnicismos, las reclamaciones nunca se resuelven», dice.
La República de Turquía fue fundada teniendo al nacionalismo turco y a la laicidad como fuente de legitimidad, pero en la práctica, se llevó a cabo una uniformización del resto de religiones con la corriente musulmana Sunni y del resto de etnias con la turca, reforzando así la integridad territorial y la identidad nacional, explica Cemal Karakas en su artículo “Turkey: Islam and Laicism Between the Interests of State, Politics, and Society”.
«Turquía decidió financiar y administrar su fe de forma exclusiva, lo que supuso la nacionalización de la corriente Sunni del Islam. Con esta postura el Estado no sólo abandonó su obligación de neutralidad religiosa sino que se hizo con el monopolio de interpretación y control de la fe, politizando el Islam desde arriba y homogeneizando las diferentes minorías, con un especial esfuerzo en sunnificar a los alevís», escribe Karakas.
En el reciente informe anual sobre Libertad Religiosa en el Mundo, del Departamento de Estado de EE.UU., reconoce que en Turquía «se bloquean los ascensos en las instituciones públicas por razón de la fe», y se dificulta la «celebración de ceremonias, el registro de asociaciones y la formación religiosa».
Los ejemplos se suceden, recientemente en Ankara el gobernador municipal denegó el permiso para una iglesia protestante argumentando de que «no había suficiente espacio en el barrio». Desde 2003, la Iglesia de la Salvación protestante ha solicitado permisos para la construcción de diez nuevos templos; Todavía no le han aprobado ninguno. La Iglesia Católica, por su parte, lleva años pidiendo la devolución de la iglesia de San Pablo en Tarso y la reapertura del seminario de Halki.
A pesar de que la Constitución turca es secular y garantiza teóricamente la libertad de culto, la corriente mayoritaria sunní sigue siendo favorecida y son muchos los que prefieren esconder su identidad religiosa por miedo a la discriminación, escribe Serkan Ocak. Desde 2002, el gobierno turco ha prometido al Vaticano y al Patriarcado Ortodoxo mayor libertad religiosa, pero de momento se quedan en promesas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. Cualquier comentario será bienvenido siempre que cumpla tres simples condiciones:
- Educación: procure expresarse en términos corteses y evitar las palabras malsonantes.
- Congruencia: no se publicarán comentarios fuera de contexto (para los amantes del "espanglish", me refiero a lo que ellos denominan "offtopic" o "fuera de tópico").
- Ortografía y gramática: Internet está repleto de diccionarios y manuales gratuitos para consultar; además, aunque no son muy fiables, cualquier procesador de texto dispone de corrector ortográfico.