jueves, 28 de octubre de 2010

Un teleoperador de Tele2 facilita las claves para acceder a datos confidenciales de sus clientes


Un usuario llamó a Tele2 para recuperar su contraseña de acceso y el teleoperador le dio claves genéricas para suplantar a cualquier cliente.
FACUA-Consumidores en Acción ha denunciado al operador de telecomunicaciones fijas Tele2, del grupo Vodafone, ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) por no garantizar la seguridad de los datos personales de sus clientes.
La denuncia ha sido presentada después de que un teleoperador de Tele2 facilitase a un socio de FACUA las claves para acceder a datos confidenciales de cualquier cliente de la compañía.
El usuario contactó con el teléfono de atención al cliente del operador con el fin de recuperar los códigos para entrar en la zona de clientes de su página web, Tele2.es, y acceder a sus datos de facturación.
El teleoperador que atendió al cliente le indicó que le facilitaría un nombre de usuario y una contraseña genéricos, con los que podría entrar en la cuenta con sólo teclear su propio nombre de usuario, aunque no recordase su contraseña.
El usuario ha alertado a FACUA de esta situación, que ha verificado cómo, tecleando los citados nombres de usuario y contraseña genéricos en la “zona clientes” de la web de Tele2, el sistema indica que se ha entrado en “modo suplantación” y sólo hay que introducir cualquier nombre de usuario para acceder a sus datos.
Introducidas palabras elegidas al azar, se accede a los datos de clientes de Tele2, pudiendo visualizarse sus facturas con el detalle de llamadas, su nombre y apellidos, NIF o CIF, cuenta bancaria, entre otros datos. También es posible así modificar los datos del cliente.
FACUA advierte que la práctica llevada a cabo por el teleoperador no sólo supone poner al descubierto datos protegidos de usuarios, sino el hecho de que cualquier empleado de la empresa que disponga de estos códigos puede acceder a información confidencial de sus clientes desde cualquier lugar, al no estar restringido el acceso a ordenadores de la empresa.
FACUA considera que esta irregularidad implica una vulneración de los artículos 9 y 12 de la Ley Orgánica 15/1999, de 15 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPDCP) y las instrucciones emitidas por la AEPD relativas a los procedimientos para acceder y rectificar los datos de carácter personal.

Un palo en el culo del español


Ana Ligia Mateo cometió un crimen: hablar español. El 42% de los estudiantes de su colegio, Devonshire Elementary, son hispanos. Pero la directora, Suzanne Gimenez (su nombre de casada que escribe sin acento), un día prohibió a los empleados y profesores dirigirse en castellano a los padres de los alumnos. Digamos que lo hizo con buena intención, para ayudar a los padres a aprender inglés.
Según el pleito que Mateo acaba de presentar contra el distrito escolar de Charlotte-Mecklenburg, en Carolina del Norte, «una madre que hablaba español vino llorando y diciendo que alguien en la escuela le había metido un palo en el trasero a su hijo de siete años. Mateo le preguntó a Ms. Gimenez si podía traducir. Ms. Gimenez se negó y le dijo a la madre que su hijo de siete años podría traducir. La madre continuó llorando y finalmente se marchó sin resolver el asunto porque no podía entender las repuestas de Ms. Gimenez».
Mateo no pudo resistir la tentación y habló la lengua de sus antepasados, provenientes de Nicaragua, para intentar ayudar a padres frustrados. Según el pleito, el ayudante de director, Kimberly Vaught, le dijo a Mateo que entendía por qué simpatizaba con los padres, ya que ella «había cruzado la frontera, igual que ellos». Después de varios avisos, fue despedida. Pueden leer más detalles en el Charlotte Observer, en inglés.
El castellano históricamente no ha estado bien visto en los EEUU. Ni siquiera cuando California era parte del reino español. A los españoles se les tachaba de tontos. Por ejemplo, entre los anglos sólo los varones recibían la herencia paterna; éstos pensaban que era una estupidez que los españoles pasaran la herencia a las hijas, lo que no les frenaba de casarse con ellas para heredar tierras. Qué tontos los españoles que se dejan robar las tierras a través de sus hijas…
Pasamos el siglo XX. Durante muchos años, los niños que no hablaban inglés eran enviados a clases para retardados mentales (antes de que se inventara lo políticamente correcto). Los que eran bilingües tenían prohibido hablar castellano. «La primera vez que hablé español, me sellaron la boca con cinta adhesiva», dice Alejandra Tashma, directora del colegio de mi hijo, también de padres nicaragüenses.
Conozco otros californianos a quienes les pegaban por hablar español en el colegio. Hoy recuerdan con dolor esos azotes, sobre todo porque sirvieron para que olvidaran la lengua de sus padres; «¡Cómo me gustaría hablar español!», dicen en inglés.
La separación de lenguas se convierte en separación de clases. Muchos chicanos en California no quieren que sus hijos hablen castellano, para que lleguen más lejos. La crisis está sirviendo para despertar los miedos hacia los inmigrantes, que se traducen a críticas del idioma, expresadas con frases como, «Speak English or go back to your country!» (¡Habla inglés o regrésate a tu país!).
Ahora los republicanos quieren cambiar la ley para que nacer en los EEUU no sirva para ser estadounidense, si uno es hijo de «sin papeles». El republicano Gary Miller promueve esta iniciativa, llamada LEAVE Act (LEAVE significa VETE) ¿De qué país serían ciudadanos estos niños sin tierra?
El miedo al español es el miedo al inmigrante, al «otro». Se nos olvida que todos somos hijos de inmigrantes. Todos tenemos antepasados que tuvieron que aprender una lengua nueva.
También nuestros antepasados echaron la culpa de la falta de trabajo a “extranjeros”, expulsando a los judíos de España. Pero los problemas del reino eran mayores, mucho mayores, y el éxodo de los sefarditas solo agravó el problema, marcando el principio del fin del imperio.
¿Aprenderemos de la historia? Porque el palo que le estamos intentando meter en el culo al inmigrante (con perdón) puede que nos lo acabemos clavando a nosotros mismos. Y no huele nada bien.

lunes, 18 de octubre de 2010

Palin se apunta notas en la mano, por si acaso.


Sarah Palin, ídolo de muchos conservadores de Estados Unidos, usó un truco digno de sus hijos para pasar la “prueba” de una sesión de preguntas y respuestas este fin de semana: se apuntó pistas en la mano.
Palin dio el domingo el discurso más esperado de la primera convención del “Tea Party”, un movimiento de conservadores de base, durante el cual desestimó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como “un tipo carismático con un teleprompter”.
Ella, en cambio, empleó un método más tradicional para acordarse de las cosas en la sesión de preguntas a la que se sometió posteriormente, según revelaron fotos y vídeos del acto.
No se había escrito fechas ni cifras en la palma de la mano izquierda, sino las palabras “energía”, “impuestos” y “elevar el espíritu estadounidense”. También se veía escrito “cortes presupuestarios”, con la palabra presupuestarios tachada.
Lo malo es que, aparentemente, de lo que ella quería acordarse era de los principios que defiende.
Palin, ex gobernadora de Alaska, dijo el domingo que sopesa presentarse a las elecciones presidenciales de 2012.
La política se hizo célebre entre los conservadores después de que el candidato republicano a la presidencia en 2008, John McCain, la escogiera como compañera de fórmula.
Sin embargo, su tirón se vio debilitado tras una serie de mediocres entrevistas de televisión, en las que no supo citar ninguna decisión del Tribunal Supremo, ni qué revistas o periódicos leía y dijo que la proximidad de Alaska a Rusia le daba experiencia en política exterior.
Además, tras las elecciones, periodistas de Fox News, un canal de derecha, revelaron que la campaña de McCain estaba muy preocupada porque Palin no entendía que África era un continente y no un país.
Y tampoco sabía cuáles eran las naciones que pertenecían al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el principal acuerdo comercial de Estados Unidos, que le une a Canadá y México.
Pese a esas meteduras de pata, la ex gobernadora ha capturado el entusiasmo de muchos conservadores del país, que se identifican con sus expresiones populares, frente a la erudición de Obama, con sus posturas contra el aborto y el matrimonio de los homosexuales, y con su defensa del derecho a llevar armas.
De hecho, hoy por hoy, Palin es la heroína de la derecha más conservadora del país, cobra 100.000 dólares por pronunciar un discurso ante sus bases y, además, coquetea con la idea de presentarse a la presidencia dentro de dos años.
Y eso, aunque necesite escribir la línea maestra de su discurso en la mano, para no olvidarse.

Intrusos en el comedor (Arturo Pérez Reverte).


Alguien tenía que decirlo y, el que le pique, es que ajos come.


Unos los querían para mano de obra barata: jornaleros de miseria, chachas dóciles y carne de puticlub. Otros, para adornarse con la media verónica de que las fronteras son fascistas, aquí cabemos todos y maricón el último. El resto miramos a otro lado porque eso no iba con nosotros. A mí, pensábamos, la impotencia me la trae floja. Y adobando el asunto, la llamada opinión pública –esa puta perversa, tornadiza e hipócrita– extendió su salsa de irresponsabilidad y demagogia. Así, es natural que ni Pepé ni Pesoe, ni gobiernos, ni ministros, ni presidentes autonómicos, ni alcaldes y alcaldas de esta variopinta nación de naciones discutibles y discutidas del payaso Fofó, hicieran otra cosa que currarse lo inmediato. Ninguno de nuestros políticos renunció a esos viajes que se montan a costa de nuestra imbecilidad y dinero con el pretexto de estudiar el funcionamiento del metro de Estambul, las posibilidades eólicas de la Gran Muralla, el impacto del mosquito anófeles en el turismo de Cancún o el imprescindible hermanamiento de Tomillar del Rebollo con San Petersburgo. Nadie, en vez de hacer turismo por la patilla, se asomó a Francia, por ejemplo, donde el problema de la inmigración descontrolada y marginal hace tiempo que rechina en toda su crudeza. A aprender de los errores ajenos, y no meter la gamba en los mismos barrizales.
Las prioridades eran otras: ganar dinero o votos fáciles, emparedar el problema futuro entre la desvergüenza de los explotadores y el buenismo estúpido de los cantamañanas, con esos supuestos papeles para todos que, además, eran mentira. Lo que viniese luego importaba un carajo. Por eso, leyes y normas no respondieron nunca a una política previsora de integración real y educación, planificada con realismo e inteligencia. Nadie aclaró, tampoco, qué idea de España iba a brindarse a quienes se acogían a ella. Qué espacio común podrían hacer suyo, a qué costumbres adaptarse, qué cauces serían adecuados para fundirse con el entorno sin renunciar al carácter y cultura propios. Qué derechos, y también qué obligaciones. Ofreciéndoles una tierra culta, abierta, común y generosa que el inmigrante, o sus hijos, no tardaran en sentir como propia. Una nueva patria: abierta, varia y coherente al mismo tiempo, que pudiesen, con poco o relativo esfuerzo, hacer suya.
Pero todo eso habría requerido inteligencia política, cálculos a largo plazo hechos por gobernantes previsores, no por gentuza oportunista que promulga leyes coyunturales, contradictorias, y sólo actúa pendiente del titular de telediario y de las próximas elecciones, en un país de borregos donde todo problema aplazado es un problema resuelto. Salía más barato dejar que las cosas se asentaran de forma natural. En vez de procurar explicar la necesaria historia del Cid Campeador a un niño magrebí, lo que se hizo fue eliminar al Cid de los libros escolares. Nada por aquí, y nada por allá. Vacío total. Papilla informe, sin sustancia, válida para todos y que no nutre a nadie. Y así, el resto. Cualquier intervención o planificación seria habría sido un acto totalitario y fascista. Laissez faire, laissez passer. Y vaya si pasaron. De cualquier manera. Hacinándose en guetos infames, desorientados mientras los explotábamos en español, en catalán, en gallego, en vascuence, en mallorquín, en valenciano, en bable, en farfullo de Villaconejos de la Torda. Sometidos por fuera a todas las gilipolleces en que tan diestros somos, y formando por dentro sus propias estructuras independientes. Con los daños colaterales lógicos: marginación involuntaria o deliberada, descontrol, delincuencia. Transformando barrios y pueblos enteros, unas veces para bien y otras para mal. Porque no hay gueto bueno, y ciertas convivencias desequilibradas son imposibles. Saturando sistemas poco previsores que no dan más de sí. Creando, también ellos, sus núcleos marginales específicos, sus rencores internos y ajenos. Sus propios problemas.
Ahora mugen vacas flacas y el negocio se va al carajo. De pronto, molestan. Pero ni siquiera así sacamos consecuencias útiles de las señales registradas en otros países que afrontan situaciones parecidas. Y al final pagarán los de siempre. Los tres, o treinta, o trescientos infelices apaleados en tal o cual sitio por una turba de bestias analfabetas en busca de alguien a quien linchar después de haberlo explotado hasta el tuétano. A cambio, algún día, cuando la desesperación propia y el racismo inevitable empujen a esos desgraciados al extremo, allí donde se sientan fuertes y puedan no sólo sobrevivir, sino defenderse e incluso agredir, arderán barrios enteros. No les quepa duda. Nos ajustarán las cuentas con su cólera desesperada, históricamente justa. Espero estar aquí para verlo, apoyado en la ventana de la biblioteca con la última botella de vino en la mano: respetables matronas en deshabillé corriendo por las calles mientras los bárbaros, como era inevitable, saquean Roma. Que nos den, entonces. Que nos vayan dando.

viernes, 15 de octubre de 2010

El Supremo rebaja la pena a un maltratador por no ser alevoso.


Martes, 02 de febrero de 2010 (La Vanguardia).

El acusado dejó tetrapléjica a su esposa, que quería divorciarse.
El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia en la que rebaja cinco años la pena impuesta a un maltratador que dejó tetrapléjica a su esposa, por estimar que actuó sin alevosía, a pesar de que llevó a cabo su ataque, calificado como tentativa de homicidio, durante la noche. El agresor penetró en el domicilio familiar mientras su mujer, que quería instar el divorcio, estaba durmiendo. Ya se sabe que, además de los hechos en sentido estricto, en materia penal son también relevantes las circunstancias en que se producen, porque dan lugar a atenuantes o agravantes que suponen una variación muy sustancial de las penas. La ponderación de esas circunstancias y sus efectos sobre la pena que quepa imponer es materia sumamente delicada, porque con frecuencia puede resultar como mínimo muy chocante. Igual que sucedió ante la sentencia que consideraba que dar más de cincuenta puñaladas no había supuesto la comisión de un crimen con ensañamiento. En este caso, las preguntas se han planteado ante una rebaja de cinco años de prisión, de modo que la condena ha pasado de 21 años y 10 meses impuestos en primer lugar a 16 años y 10 meses, estimándose que la agresión no fue alevosa.

Rebajada la pena a dos violadores por dejar las lesiones “normales”.


Lunes, 01 de febrero de 2010 (La Vanguardia).

El Tribunal Supremo ha rebajado en cuatro años la pena de 18 años y seis meses de cárcel impuesta a dos hombres que, en octubre del 2004, abordaron a una joven que regresaba a casa desde el recinto ferial de Albox (Almería) y la obligaron a subirse a un turismo para llevarla hasta un descampado, donde la violaron en repetidas ocasiones. El Alto Tribunal justificó la rebaja de la condena en el hecho de que las lesiones de la víctima “no exceden de las naturales secuelas que conllevan esas conductas”. Según el Supremo, tampoco hubo detención ilegal, al entenderse que “la mecánica comisiva de la agresión requería de modo natural el apartamiento (de la víctima) a una zona menos transitada para asegurar la impunidad evitando la presencia de testigos”. El Alto Tribunal sostiene que el delito de lesiones “tiene que quedar integrado en el de agresión sexual, porque las mencionadas consecuencias no exceden de las naturales que conllevan este tipo de conductas criminales”.

miércoles, 13 de octubre de 2010