martes, 21 de diciembre de 2010

¿Quién multa?


Una pregunta que me surge... ¿Quién multa a la policía?
Esta imagen se puede comprobar alrededor de las 8 de la mañana junto a la residencia de ancianos de Las Angélicas, mientras sus ocupantes disfrutan de su desayuno en un café próximo, en Venerables.
Algunos días, también hay automóviles y motocicletas policiales encima de la otra acera, junto a los jardines.

Coches sí, cochecito no


Esto sucede todos los días en la Plaza de Cádiz, a la vista de la señal es algo incomprensible. Los coches deterioran el firme de la plaza y la manchan de aceite, un sitio donde juegan niños. Ni siquiera se puede caminar por la acera de lo pegados que dejan los coches y se ha dado el caso de arrimar tanto un coche a la puerta del portal que para sacar un cochecito de bebé hubo que levantarlo entre dos personas para elevarlo por encima del capó.
La Policía Local simplemente pasa del tema.

Papeleras invisibles


La Quinta se ha convertido, como otros muchos parques y paseos de la ciudad, en espacios para el ‘botellón’ de fin de semana. Los jóvenes aprovechan las mesas a modo de mostrador para dejar las botellas, pero por lo que evidencia la foto no ven las papeleras y eso que se encuentran a escasos metros, dejando las bolsas y los recipientes de cartón del vino tirados por el suelo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Nuevo propósito del año: boicotear un boicot


Hace más de 15 años que conozco a Richard de Bardeblas. Currándoselo mucho tiene un garito muy agradable en el que se ofrece mucho a cambio de lo que pide por las consumiciones, es un tipo inquieto y generoso que merece toda la suerte del mundo.
Me entero con cierto retraso de que es víctima de un ridículo boicot por parte del ahora director del Diario de Bulos, la fuente es otro medio represaliado por el poder político de la ciudad, La Palabra Digital y el párrafo más jugoso es este:
Me contó que a la barra del Bardeblás –un local que estimo por muchísimos motivos, algún día le dedicaré una entrada cariñosa– había llegado un tipo diciendo que era el redactor jefe de Diario de Burgos. La lógica era pensar que se interesaba por el Certamen de Microrrelatos, que ya tiene repercusión nacional y va por su tercer libro colectivo, pero no: el sujeto se limitó a recriminar a uno de los propietarios por no haber encontrado entre los periódicos del bar la cabecera del antedicho rotativo.
Según mi amigo, los modos no fueron muy “comerciales”, porque por lo visto a este personaje le había sentado mal encontrar allí El País, El Correo de Burgos y el Público. Como tengo el teléfono del bar, por ser continua fuente de noticias culturales, llamé para interesarme, pero no me dijeron mucho: únicamente que unos días después de aquella visita percibieron que sus convocatorias ya no se recogían en la agenda del Diario. No sólo eso, llamaron para ver qué ocurría y desde ese medio de comunicación les respondieron, seguramente algún becario o tal vez alguien que sufre la misma enfermedad de mi amigo, que por orden de Raúl Briongos –el redactor jefe– no se publicaría nada sobre Bardeblás mientras no se suscribieran al periódico.

Aquí el artículo completo. Aquí la noticia del concurso de microrrelatos con una referencia al mafioso affaire.
Aunque mi tiempo para la parranda escasea me propongo tomarme algo todas las semanas en el Bardeblas... hasta que vea en la barra un ejemplar de Diario de Bulos.

La mártir iraní ¡vive! Un error de los medios de comunicación arruina la vida de una profesora de literatura


La agonía en directo de una estudiante durante las manifestaciones del año pasado en Irán dio la vuelta al mundo. Su rostro se convirtió en el símbolo de la lucha por la libertad. Periodistas, internautas y ‘blogueros’ de todo el mundo querían saber quién era aquella joven, cómo se llamaba, por qué estaba allí... Hallaron respuestas, pero cometieron un error: confundieron a la fallecida con una profesora que jamás se había metido en política. Desde entonces, ella vive refugiada en Europa y teme por la vida de su familia en Irán. La historia de una pesadilla real.
La mujer dada por muerta sigue siendo hermosa, pero sus rasgos se han vuelto más duros y ya no lleva velo. Han aparecido canas en su melena oscura. Neda Soltani ha envejecido en estos siete meses.
Su fotografía de carné muestra una mujer joven, de ojos castaños. El velo, obligatorio por ley en Irán, está algo echado hacia atrás y deja ver el nacimiento de su espesa melena. Luce una leve sonrisa en esta foto, dulce e inocente. Era la imagen perfecta para una mártir: el pasado verano, la foto de Neda Soltani dio la vuelta al mundo como símbolo de la sangrienta revuelta popular en Irán. Pero la mujer de la foto no está muerta. Neda Soltani está sentada en una cafetería en una ciudad de Alemania.
Las noticias sobre su muerte se deben a un error de los medios de comunicación, asegura en un inglés fluido, un error sin importancia al principio, pero que ha resultado tener fatales consecuencias para la mujer de la foto. En los tumultos que siguieron a la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad, Neda Soltani se vio atrapada entre dos fuegos. Tuvo que abandonar su país y volar hasta Alemania. Está viva, sí, pero esa foto de la sonrisa dulce ha destrozado su vida.
Neda Soltani vivía en Teherán hasta hace medio año. Era profesora de literatura inglesa en la Universidad Islámica Azad. El verano anterior había escrito un voluminoso trabajo sobre la simbología femenina en la obra de Joseph Conrad. Sus padres pertenecen a la clase media iraní. No quiere decir a qué se dedica su familia ni de dónde procede. Calla por miedo a lo que les pueda ocurrir porque siguen viviendo allí. Neda sabía que muchas cosas se estaban haciendo mal en Irán, pero no pertenecía a la oposición. Había estudiado mucho para labrarse una carrera en la universidad y no quería echarla a perder. En junio, mientras los estudiantes protestaban en las calles, Neda corregía su manuscrito. «Trabajé mucho durante diez años para asegurarme un puesto como docente. Ganaba dinero, salía con amigos y me lo pasaba bien.» Ahora lo ha perdido todo. Tiene 32 años y una petición de asilo en Alemania… Por culpa de una foto.
La historia de la fotografía comienza el 20 de junio de 2009. A las siete de la tarde, una mujer joven fue abatida por disparos cerca de la avenida Kargar. La sangre brotaba de su boca. Fijó su mirada en la cámara de un teléfono móvil, herida, asustada. Falleció durante el traslado al hospital. Los blogs y Twitter fueron los primeros en llamar la atención sobre la agonizante; el vídeo de su muerte fue colgado en YouTube inmediatamente después de los disparos. Los principales canales de televisión intentaron identificarla, buscaron fotografías de la mujer fallecida. En la grabación del móvil se puede oír su nombre: Neda. Poco después empezó a circular por la Red un apellido: Soltan, estudiante de la Universidad Islámica Azad en Teherán. Alguien buscó en Facebook el nombre ‘Neda Soltan’.
Neda Soltani también tenía una cuenta abierta en este portal. Sólo había autorizado el acceso al contenido de su página en Facebook a sus amigos. Pero en su perfil aparecía una foto que todo el mundo podía ver. No se ha conseguido averiguar quién fue el primero que confundió a la profesora Neda Soltani con la estudiante asesinada Neda Soltan. El caso es que, la noche del 21 de junio de 2009, alguien copió la foto de Facebook de Neda Soltani y la envió como si fuese la de la fallecida. La imagen se propagó a través de redes sociales, blogs y portales de Internet; poco después, la publicaron cadenas de todo el mundo, como la CNN, la BBC o la CBS. A la mañana siguiente, la foto de Neda Soltani aparecía en la portada de los periódicos de una docena de países. El mundo tardó medio día en ver la foto de Neda Soltani y creer que se trataba de la asesinada Neda Soltan.
En las manifestaciones siguientes, personas furiosas portaban pancartas con la imagen de la supuesta mártir. Pronto aparecieron camisetas con la foto y en las calles se levantaban altares en torno a la imagen de Neda Soltani. Los manifestantes llamaban a la mujer de la foto “el ángel de Irán”. La foto se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad y Neda Soltani, en su icono.
Soltani es un apellido muy popular en Irán. El nombre de Neda tampoco es muy especial. La asesinada Neda Soltan estudiaba en la Universidad Islámica Azad; la viva Neda Soltani era profesora de la misma institución. Ambas tenían melena oscura, eran hermosas. El error es comprensible en los primeros momentos de consternación. Pero el nombre completo de la asesinada era Neda Agha-Soltan. Esta diferencia debería haber hecho dudar a los periodistas más experimentados. La confusión de ambas Nedas dice mucho sobre el periodismo en tiempos de histeria.
En la mañana del 21 de junio de 2009, un día después del disparo mortal, Neda Soltani se sorprendió al ver la cantidad de gente que quería registrarse como amigo en su página de Facebook. Eran cientos, de todo el mundo. Se sucedieron las primeras llamadas. Un amigo suyo rompió en lágrimas de alivio cuando escuchó su voz. Neda Soltani pensó primero que se trataba de una broma pesada. Luego se enteró de lo que estaba pasando con su foto. Un error que se podía enmendar con dos o tres llamadas o correos electrónicos a varios lugares del mundo. Escribió a Voice of America, un canal de televisión en inglés popular entre los seguidores de la oposición. Dijo que todo era un error, que habían publicado una imagen equivocada. Como prueba, Neda Soltani envió una foto suya para que la compararan con la anterior. No contaba con lo que pasaría después: Voice of America difundió esta segunda fotografía como si fuera otra imagen de la Neda fallecida y la CBS se hizo eco de ella. Neda Soltani empezó a sentir miedo. Borró su foto de Facebook. No tardó en comprobar que había cometido un error: los bloggers creyeron que tras la desaparición de la foto se encontraba la censura de las autoridades iraníes, así que la copiaron en cientos de páginas de Facebook y la enviaron a través de Twitter. Neda intentó recuperar su imagen, retirarla del dominio público, pero fracasó. Había perdido el derecho a disponer de ella. La foto pertenecía ya a los manifestantes y a los medios de comunicación, que creían ver en ella un icono de la libertad. El 23 de junio, los padres de la fallecida Neda Agha-Soltan distribuyeron fotos auténticas de su hija, las pusieron a disposición de todo el mundo. Sin embargo, se siguió difundiendo la imagen de Neda Soltani. Sus amigos trataron de corregir el error en Internet, en vano. Llegaron a insultar a una amiga: «Bastardos, no nos arrebataréis al ángel de Irán». La equivocación ya no podía ser subsanada. Los críticos al régimen seguían insistiendo el la Red en la autenticidad de su foto. Sólo unos pocos periodistas se molestaron en informarse de la verdad. Ninguno logró reparar el error.
Finalmente, el régimen iraní empezó a presionar a Neda Soltani. Meses después, ya en Alemania, prefiere no comentar esas amenazas. Teme por su familia. Empezó a sufrir ataques de pánico, enfermó. Decidió abandonar Irán. Voló con rumbo a Occidente el 2 de julio, sin despedirse si quiera de sus padres. Empleó todos sus ahorros en pagar a quienes le facilitaron la huida, consiguió llegar hasta Alemania a través de Grecia con una mochila al hombro. En Bochum vive una prima. Ahora, ella es toda su familia.
El 3 de julio, la BBC Online por fin informó del error; lo hizo de pasada, dentro de un artículo sobre los foros de Internet publicado con motivo de las teorías conspirativas que siguieron a la muerte de Michael Jackson. En él se puede leer: “El caso Neda Soltani muestra lo peligroso que puede resultar que los medios recurran a fotos de las redes sociales”.
La historia de la foto debió haber terminado aquel mismo día. «Mis amigos me dijeron: ‘Espera un día más, todo volverá a su ser’. Pero los días pasaban y nada volvía a su ser», cuenta Neda Soltani desde su exilio. En Alemania, los trámites para la petición de asilo se pueden prolongar más de seis meses. Neda dice que no quiere emigrar. Nunca había estado en un país occidental. Tiene nostalgia. Ahora vive en un albergue de refugiados. Sigue temiendo por su familia en Irán y por ella misma.
La foto auténtica de la fallecida Neda se conoce desde hace meses, pero la equivocada, la de la Neda viva, continúa apareciendo: en la edición on-line de la revista Der Spiegel, en el New York Times… En algunas agencias de noticias siguen facilitando la imagen confundida. El pasado noviembre, la CNN emitió una noticia sobre Irán, otra vez con la foto de Neda Soltani. La joven iraní escribió al canal de televisión y les pidió que borraran su imagen de la base de datos. Como toda respuesta recibió un e-mail automático en el que se rogaba comprensión por no poder responder personalmente todos los correos. El texto estaba firmado con el lema: “CNN, el nombre de más confianza en materia de noticias”.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Castigada por ser madre


Una mujer relata el acoso laboral que sufrió tras tener un bebé.
Cuando María Teresa Arias se quedó embarazada de su primera hija, en 2006, no supo muy bien cómo darle la noticia a su jefe. «Estas cosas por lo general no sientan nada bien en ninguna empresa», dice esta auxiliar administrativa de 33 años. Cuando por fin lo anunció, recibió de su superior lo que le pareció «una felicitación normal». Luego llegaron los problemas.
Arias acabó relegada y sola en una nave de Guadalajara, sucia, vacía y a 48 kilómetros del puesto de trabajo que había tenido hasta entonces. Una inspección del Ministerio de Trabajo avala la versión de la empleada. En un duro informe, califica lo ocurrido como «una situación de acoso discriminatorio». La empresa ha presentado alegaciones al escrito de la inspección. Arias comenzó la relación laboral con la que todavía es su empresa, Albura Ebanistería y Carpintería Técnica, con sede en San Sebastián de los Reyes, en 1988. En octubre de 2007, pocos días antes de reincorporarse al trabajo tras su primera baja maternal, la trabajadora pidió una reducción de jornada para poder cuidar de su hija. Asegura que desde que ejerció ese derecho legislado (trabajar menos con la consiguiente reducción de salario para cuidar de un hijo) fue apartada de sus funciones habituales como auxiliar administrativa. «Pasé a coger el teléfono y a abrir la puerta», asegura la trabajadora.
La mujer calló. «Tenía miedo de empeorar las cosas. Me quise conformar», se justifica. «El trabajador, aunque sabe que no ha hecho nada malo, tiende a pensar que empeorará su situación si reclama sus derechos», puntualiza Mari Cruz Espartosa, la abogada del sindicato UGT que lleva su caso.
La reducción de funciones continuó para Arias. Cuando llegaron las vacaciones anuales de 2008 la empresa le obligó a tomarlas en la última semana de mayo y las tres primeras de junio, lo que, según la empleada, le impedía conciliar con su vida familiar. Por eso pidió una excedencia desde el 28 de julio hasta el 3 de septiembre. Al regresar al trabajo siguió con sus tareas anteriores de abrir la puerta y coger el teléfono. Y al año siguiente, más de lo mismo. Así, en 2009, por la misma imposición de vacaciones fuera de la temporada habitual, solicitó otra excedencia de los dos meses veraniegos. En ese lapso la mujer se quedó embarazada y recibió un burofax con el que se le notificó que desde el 1 de septiembre y “hasta nuevo aviso” iba a ser trasladada en solitario a una nave de la empresa, ubicada en un polígono a las afueras de Guadalajara, a 48 kilómetros de distancia de su anterior puesto de trabajo, en San Sebastián de los Reyes. A partir de ese momento, el cometido de Arias iba a ser la realización de un inventario exhaustivo del material existente en la nave y el control de las entradas y salidas de los artículos almacenados.
Cuando María Teresa vio las condiciones de su nuevo lugar de trabajo, sucio y polvoriento, interpuso una denuncia ante la Inspección Provincial de Trabajo, que envió a una inspectora. La funcionaria avaló las quejas de la empleada. La visita se saldó, además, con un acta de infracción por el incumplimiento de las condiciones mínimas de prevención de riesgos laborales.
El informe de la inspectora, de 10 folios, hace un requerimiento a la empresa para que recoloque a su empleada inmediatamente. La inspectora describe así la oficina donde fue destinada María Teresa: «La nave se encuentra muy sucia, llena de polvo, con telarañas en el techo. Hay varias latas vacías de pintura para recoger el agua que se filtra y gotea. La oficina, habilitada como puesto de trabajo, se ha construido con unas planchas de pladur».
«Estaba rodeada de los trastos que sobraban del otro almacén. Tenía una calculadora y un bote con cuatro bolis. Hasta me recomendaron que cerrase la puerta con llave mientras estuviese dentro», resume Arias. «Volvía a casa llorando todos los días», añade. Estuvo allí casi tres meses. El escrito de la inspectora, que habla de una «falta absoluta de ocupación efectiva» de Arias, su «total aislamiento» y «órdenes de realizar tareas inútiles y repetitivas», constata «la situación de acoso discriminatorio sufrido por la trabajadora», lo que le ha llevado a dos bajas médicas por ansiedad. Situación en la que, a punto de dar a luz a su segundo hijo, todavía se encuentra. Con las conclusiones del informe de la inspección bajo el brazo, María Teresa Arias pidió el despido tras 12 años de relación laboral y una indemnización por daños y perjuicios de más de 35.000 euros. La empresa no ha accedido y todo indica que al final será el juez de lo social quien decida.
El gerente de la compañía, Luis Quintana, que ha respondido a este periódico por escrito a través de su abogado, niega que se haya discriminado por razón de sexo a Arias ni a ningún otro trabajador de la compañía. La empresa ha presentado alegaciones al acta redactada por la inspectora de Trabajo y este procedimiento administrativo tardará meses en concluir, previsiblemente.
A punto de dar a luz, María Teresa Arias se siente liberada y asustada. «Las empresas saben que el 90% de los trabajadores se despiden por su cuenta ante situaciones así, lo raro es lo que ha aguantado ella», la anima su abogada, Mari Cruz Espartosa, convencida de que ganarán el caso.

Entrevista a Julia Roberts


XL: En tu opinión, ¿Cuál es la mayor ventaja de ser mujer?
JR: ¡Ir de compras!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Fotografías muestran a Bush borracho en las Olimpiadas de Pekín

Martes, 2 de septiembre de 2008 (Voltairenet).

El jefe del imperio tiene quien lo ayude a caminar. Foto del 10 de agosto, en el partido de baloncesto EE. UU. - China.

Mientras el gobierno de Georgia lanzaba su ataque a Osetia del Sur, creando un nuevo foco de conflicto mundial, su protector George Bush se presentaba al público completamente borracho en las Olimpiadas de Beijing, según las reveladoras fotografías publicadas en Gawker.com y difundidas por numerosos sitios web, entre otros Aporrea y Yvke Mundial de Venezuela.
George W. Bush tuvo su propia competencia con el alcohol entre el 9 y el 11 de agosto. Acudió ostensivamente borracho al Centro Acuático Nacional de China, conocido mejor como «Cubo de Agua», y a otros centros olímpicos ante fotógrafos y periodistas de todo el mundo. El comportamiento del «máximo líder mundial» fue revelado en diferentes sitios web, pero la gran prensa mundial esquivó esta noticia.
El sitio web estadounidense Gawker.com dijo que el presidente se dedicó furtivamente a los tragos, mientras «su presidencia retrocede apocalípticamente en la historia». Aporrea se pregunta qué hubiera pasado si Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa hubieran sido los protagonistas de estas borracheras públicas.


La agencia Associated Press presentó esta foto afirmando «El presidente George W. Bush de EE. UU. tropieza mientras él y su esposa Laura llegan a ver las competiciones de natación».


Tambaleándose…


Borrachera en el Cubo de Agua. La hija se ve desolada…


El señor presidente en el voleibol de playa.


La hija, molesta…

Las imágenes hablan por sí mismas (fuente de las fotografías: Gawker).