lunes, 14 de marzo de 2011

Chantaje en Vigo (Arturo Pérez-Reverte)

Domingo, 06 de diciembre de 2009 (XL Semanal).


Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.
La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.
Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.
El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»
Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.

jueves, 3 de marzo de 2011

El conflicto de Oriente Próximo. Netanyahu arremete contra el mundo

Jueves, 03 de junio de 2010 (El País).


El primer ministro israelí denuncia un ataque de la “hipocresía internacional”. El mandatario afirma que mantendrá el bloqueo a Gaza a pesar de las críticas.
Benjamín Netanyahu se encastilló anoche frente al «ataque de la hipocresía internacional». En un discurso televisado, el primer ministro israelí anunció que mantendría el bloqueo de Gaza pese a las presiones procedentes de todo el mundo. Levantar el bloqueo, dijo, supondría convertir Gaza en «una base de misiles iraníes que amenazarían a Israel y a Europa».
Netanyahu justificó el violento asalto a la flotilla que intentaba romper el bloqueo llevando hasta Gaza material humanitario: «Aquellos no eran barcos de amor, sino de odio». Según el jefe del Gobierno israelí, «el objetivo de la flotilla no consistía en transportar ayuda, sino en romper el bloqueo, y si eso se hubiera consentido decenas y centenares de barcos cargados de armas habrían llegado a Gaza inmediatamente después».
El discurso de Netanyahu apeló a un sentimiento profundo de muchos israelíes, el de ciudadanos sitiados en un entorno muy hostil, con la propia existencia en juego e incomprendidos por el mundo. Y siguió descartando cualquier posibilidad de coexistencia pacífica con un enclave gobernado por Hamás, un partido considerado terrorista por las principales potencias occidentales.
El mensaje que Netanyahu y su servicio diplomático intentaban hacer llegar al mundo se basaba en justificar el bloqueo, el asalto a la flotilla (que dejó nueve muertos y decenas de heridos) y cualquier otra acción por razones puramente bélicas. El embajador israelí en Estados Unidos, Michael Oren, había declarado poco antes en una entrevista televisiva que el asalto a los barcos que navegaban rumbo a Gaza en aguas internacionales había sido «perfectamente legal, perfectamente humanitario y responsable», añadiendo que los estadounidenses hicieron cosas similares «cuando combatieron contra los alemanes y los japoneses en la II Guerra Mundial».
El conjunto de la clase política israelí parecía sometida a la tensión psicológica de un estado de sitio. Aunque en privado se expresaran duras críticas a Netanyahu y un profundo desaliento ante la situación, en público se mostraba unanimidad y una actitud desafiante ante la presión internacional.
El primer ministro británico, David Cameron, se sumó ayer a las críticas y pidió que se levantara el bloqueo de Gaza. El enviado europeo a Oriente Próximo, el ex primer ministro Tony Blair, fue más ambiguo: dijo que el bloqueo no servía, pero que tampoco veía cómo podía levantarse.
La tensión ambiental se reflejó en una tormentosa sesión de la Kneset, el Parlamento israelí. La diputada árabe-israelí Hanin Zoabi, que viajaba a bordo de una de las naves de la flotilla (el Mavi Mármara, el más grande de los buques y donde se produjeron los enfrentamientos más graves), proclamó que la intención del asalto consistía en causar el máximo número de muertos y preguntó por qué el Gobierno no publicaba todas las filmaciones efectuadas. Hubo reacciones durísimas por parte de otros diputados. Uno de ellos, del partido ultranacionalista Yisrael Beiteinu (Israel es Nuestra Casa), lamentó que los soldados se hubieran contenido y hubieran causado solo nueve muertos. Otros diputados le gritaron cosas como «traidora, solterona, vete a Gaza» y pidieron que se le retirara la inmunidad parlamentaria. El riesgo de violencia física llegó a ser tan alto que en ese mismo momento la Mesa le concedió a Zoabi una escolta de dos guardaespaldas, para evitar agresiones de sus colegas.
Otro diputado árabe, Mohamed Barakeh, defendió a Zoabi y afirmó que sus intenciones al unirse a la flotilla de barcos asaltada en aguas del Mediterráneo habían sido “nobles”. «Están ustedes tratando de justificar el asesinato a sangre fría de activistas; los soldados no son responsables, lo son quienes organizaron la operación», dijo. Y siguió: «Ningún país está ahora del lado de Israel. Están solos contra el mundo. Están dañando su propia nación».
Los ánimos de los diputados y los ciudadanos árabes israelíes estaban especialmente crispados porque la liberación de todos los participantes en el trágico viaje a Gaza había tenido cuatro excepciones: los cuatro árabes israelíes que iban a bordo y que, a diferencia de Zoabi, no disfrutaban de la inmunidad parlamentaria. A esos ciudadanos se les prorrogó la detención por ocho días más, a la espera de la presentación de acusaciones por el fiscal.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió ayer el levantamiento del bloqueo que sufre Gaza. No fue el único, el ex primer ministro británico y enviado especial del Cuarteto, Tony Blair, se sumó a esta exigencia. Poco antes, la Liga Árabe había acordado en una reunión extraordinaria recurrir ante el Consejo de Seguridad para que obligue a Israel a poner fin al bloqueo que sufre la población palestina en Gaza, según informa la agencia Efe.

miércoles, 2 de marzo de 2011

10 frases lapidarias o “No llores por el petróleo derramado”

Jueves, 03 de junio de 2010 (El Mundo – Crónicas desde EE.UU.)

Comentarios sin comentarios.


«El crudo está en la superficie. No hay ninguna columna (submarina)». Tony Haward, presidente de BP tras la presentación de vídeos que muestran grandes cantidades de petróleo en el fondo del mar.


«Es prematuro llamar a esto una catástrofe. Diré que es algo muy serio». Mary Landry, Almirante de la Guardia Costera, tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon.


«Esto no es Katrina. No es el Armagedón. Es terrible que haya un derrame de petróleo allá. Pero quiero recordar a la gente que el crudo está a 32 kilómetros de cualquier marisma… El derrame parece como leche con cacao y empieza a romperse en trozos más pequeños naturalmente». Gene Taylor, Senador Demócrata por Misisipi.


«De vez en cuando, van a ocurrir cosas que son actos divinos y no pueden ser prevenidos». Rick Perry, Gobernador de Texas.


«Sabemos que EE.UU. necesita 20 millones de barriles de crudo al día para mantener la economía en movimiento. Este pozo está soltando 5.000 (barriles diarios). Es menos de un 0,25% de lo que es necesario. Así que debemos continuar perforando». Mary Landrieu, Senadora Demócrata por Louisiana, hablando del derrame del Golfo de México.


«Esto es exactamente lo que quiere (Obama), porque ahora se puede unir a los ecologistas y decir, “Voy a cerrar (las perforaciones petrolíferas en el mar) porque son muy peligrosas”». Michael Brown, quien fuera director de FEMA durante Katrina.


«¿Qué mejor manera de frenar más perforaciones de petróleo y más plantas nucleares que haciendo explotar una plataforma?» Rush Limbaugh, comentarista de radio, especulando un atentado sobre la plataforma de Deepwater Horizon.


«Se piensa que el fuel está todavía enfriándose. Salen unos pequeños hilitos, son cuatro en concreto, cuatro regueros solidificados con aspecto de plastilina en estiramiento vertical». Mariano Rajoy, tras el hundimiento del Prestige en el Cantábrico en 2002.


«El derrame de petróleo del Exxon Valdez fue un accidente trágico sobre el cual la compañía expresa su pesar». Comunicado de ExxonMobil tras haber ganado el pleito en el que se redujeron los daños a pagar por la petrolera de 2.500 millones a 575 millones de dólares, en 2008.


«No me gusta llamarlo un desastre… Estoy sorprendido por la publicidad que se el está dando a la muerte de unos pocos pájaros». Fred L. Hartley, presidente de Union Oil Co. tras el derrame de petróleo de 1969 en Santa Bárbara, California.

Noche Blanca

Domingo, 30 de mayo de 2010 (El Ucraniano Aniano).

¡Ah, la Noche Blanca! Los museos abiertos de madrugada. Cuánta oferta cultural y qué frustración por no poder hacer todo lo que uno tenía previsto.
Yo este sábado-domingo me he quedado con las ganas de poner el culo en una estela funeraria romana. Siempre hay gente que llega antes o que tiene invitaciones. Al año que viene sin falta.