jueves, 5 de enero de 2012

La lógica “letal” de las pistolas

 

Aún no he podido digerir las imágenes de “La Encrucijada del Oeste”. No hablo de una película, sino del “Gun Show” que se celebra este fin de semana en Tucson, donde uno puede entrar con su rifle en bandolera o con las pistolas al cinto. 


Eso sí, no intenten “desenfundar” ustedes las cámaras: son muy peligrosas y están prohibidas. Pueden herir la sensibilidad de los “ciudadanos de ley y defensores de la Segunda Enmienda”. 


Las fotos que ilustran este inofensivo alegato contra las pistolas (con perdón) están tomadas fuera del “mercadillo” de la pólvora. Si nos hubieran dejado retratar a los padres con sus niños de tres años en hombros, entre fusiles de asalto y parafernalia paramilitar, entre pistolas Glock semiautomáticas y cargadores de 30 balas como los que usó el asesino, entre mirillas telescópicas y blancos humanos, tal vez otro gallo cantaría. 


O tal vez no. Al fin y al cabo, en el oeste americano conviven con los tiroteos desde tiempos inmemoriales. Lo consideran como parte de su “cultura”. O de la libertad para llevar armas que protege su intocable Constitución, como si siguiéramos anclados en los tiempos de Wyatt Earp. 


En un “Gun Show”, como éste que se celebra justo una semana después del tiroteo de Arizona, se pueden encontrar no solo gangas y últimos modelos. También pistolas y fusiles usados que pueden cambiar de mano con un simple acuerdo entre particulares. 


A los vendedores se les reconoce porque llevan el arma a la vista y con el precio colgando. Los compradores son algo más discretos. Un psicópata, un delincuente con antecedentes o un emisario del narcotráfico podrían hacerse con un rifle soltando un fajo de billetes y sin que nadie se entere. 


Para comprar el fusil de asalto más sofisticado del “show” (el “modular táctico” Windrunner de EDM Arms), o un AR15 de American Spirit, o uno como los que utiliza la Border Patrol en la tienda de Desert Tactical, no hace falta tener licencia de armas. Basta con exhibir el carné de conducir y esperar al rutinario chequeo que no dura más cinco o diez minutos. 


Así se las gastan en la tierra de OK Corral… Y no piensan cambiar, así se acumulen las tragedias. El organizador de “La Encrucijada del Oeste”, Bob Templeton, asegura que estuvo meditando si convenía cancelar el “show”. Pero la presión de la gente y de los vendedores fue tal que decidió seguir adelante con los planes. Eso sí, montando una urna para recoger fondos para “las víctimas de la tragedia de Tucson”. 
 

La todopoderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) levanta un chiringuito en la puerta para seguir sumando adeptos (y van más de cuatro millones). La Liga de Defensa de los Ciudadanos de Arizona reparte pegatinas donde puede leerse: “Las pistolas salvan vidas”. Y preguntes a quien preguntes, el razonamiento es siempre el mismo: “No matan las pistolas, matan los hombres”. 


Del todo inútil resulta explicar que el estado con más pistolas por cabeza (Luisiana) es también el que más muertes registra por herida de bala y en unas proporciones alarmantes (20 por 100.000). Tampoco vale recordarles que Hawai, donde la posesión de armas no llega al 10%, es el único estado donde las víctimas por armas de fuego se acercan a los niveles europeos. A todos les sorprende que en nuestros países haga falta una licencia de armas o unas mínimas precauciones para poder apretar el gatillo. 


No hay manera de sacarles de su “lógica letal”, parafraseando a Denis Henigan: «El lobby de las pistolas tiene una visión para la sociedad americana: más pistolas en las casas, más pistolas en las calles, en los supermercados, en los restaurantes, en los cafés, en los bares, en las iglesias, en las oficinas, en los actos políticos y en los campus universitarios. Pistolas por todas las partes para disuadir a los criminales y dispararles cuando nos ataquen… Arizona se está convirtiendo en la quintaesencia de esa visión.» 


Adiós, Arizona (tierra espectacular y maravillosa por otra parte). Hasta el próximo tiroteo… Y perdonen que no comparta su “cultura” y que matice levemente su mensaje: “No matan las pistolas, matan los hombres (con pistola)”. 


Nota personal: para aquellos que estiman que la campaña del Partido Demócrata puede compararse a la del Partido Republicano y sus arietes del “Tea Party”, aquí tienen algunas diferencias…

The Guardian, 10 de enero de 2011 (Does she have any enemies?). 
“¿Tiene algún enemigo?” En el transcurso de las elecciones del año pasado, Giffords se encontraba entre los miembros del partido Demócrata fijados como objetivo en la página de Facebook de Sarah Palin a través de la mirilla de un rifle. Tras recibir infinidad de protestas, Palin retiró las mirillas. Giffords era también el objetivo de una campaña publicitaria por parte de Jesse Kelly, su adversario del “Tea Party” y ex-marine veterano de la Guerra de Irak, a quien derrotó por un margen muy escaso. «Ponte en el objetivo de la victoria en noviembre. Ayúdanos a eliminar a Gabrielle Giffords de su cargo. Dispara un M16 totalmente automático con Jesse Kelly», decía la campaña. Kelly aparecía en su propia página de Internet vestido de camuflaje y blandiendo una pistola para promocionar el acontecimiento.

Yeah. The entire Tea Party (“Sí. El ‘Tea Party’ al completo”). 
Un miembro de una campaña llevaba una pancarta que decía, «Es la hora de regar el árbol de la libertad», en referencia a la famosa cita de Thomas Jefferson: «El árbol de la libertad debe refrescarse de vez en cuando con la sangre de los patriotas y de los tiranos».
Hace unos pocos meses, Sarah Palin, fijando como objetivo el escaño de Giffords, obtenido por escasa mayoría, colocó a su distrito dentro de una mirilla y animó a sus partidarios a «recargar y apuntar».

MacLean’s Magazine, 18 de enero de 2011 (Tragedy in Tucson). 
“Tragedia en Tucson”. Palin publicó el siguiente comentario en Twitter: «Conservadores con sentido común y amantes de América (sic): ¡No retrocedáis; en vez de eso… RECARGAD!» Más adelante, el adversario republicano de Giffords, un ex-marine llamado Jesse Kelly, anunció un acontecimiento de su campaña, celebrado en un campo de tiro y titulado “Apunta a la Victoria”. «Ayúdanos a eliminar a Gabrielle Giffords de su cargo», pedía a sus seguidores. «Dispara un M16 totalmente automático con Jesse Kelly».
«Los que continúan con este patrón y estos relatos de que el Tea Party y Sarah Palin, las tertulias de la radio y las Noticias de la Fox, están instigando a la violencia, se olvidan de que con esa actitud están atacando a lo que ahora mismo es la mayoría de los EE.UU.», dijo Rush Limbaugh.
Desde 1776, un total de 580.000 militares estadounidenses han muerto en acto de servicio, incluyendo la matanza que supuso la Guerra de Secesión. En comparación, solo en las últimas cuatro décadas, el número de muertes por arma de fuego en los EE.UU. ha ascendido a 1,3 millones de civiles.
Durante las últimas tres décadas, se ha producido una media de 20 tiroteos anuales en los EE.UU. (si reducimos el término “tiroteo” a las ocasiones en las que se producen al menos cuatro muertos), que se han cobrado un total de 100 vidas cada año.
Mientras tanto, los intercambios de armas de fuego sin licencia entre particulares se dejan al criterio de cada estado. «En los Estados Unidos, la única ocasión en la que la legislación federal exige un certificado de penales es cuando el gobierno federal exige una licencia», dice Becca Knox, directora de investigación de Brady Campaign, una organización que presiona a favor de endurecer la legislación sobre armas de fuego. «Con la ley en la mano puedo vender una pistola a mi vecino. No tengo licencia y se la estoy vendiendo a otra persona sin licencia; solo vendo la pistola y no es necesario ningún trámite burocrático». Si hay un sitio en el que se saque partido a esta laguna legal es en los “gun shows”, en los que en muchos estados se puede comerciar con armas de fuego sin necesidad de licencia.
«Tonterías», responden los grupos de presión a favor de las armas de fuego, «una ciudadanía mejor armada es la solución, no el problema». «No parecía que hubiera nadie capaz de hacer algo», dice Larry Pratt sobre el tiroteo de Tucson. Pratt, que ha ejercido durante 26 años como director ejecutivo de Gun Owners of America, una organización nacional a favor de las armas de fuego que cuenta con 300.000 miembros, añade: «Desde el primer momento, parecía que no hubiera ningún ciudadano armado capaz de plantar cara y, a la vista de los resultados, eso fue lo más triste. El suceso tuvo lugar en 10 o 12 segundos, mientras que la policía llegó allí en 10 o 12 minutos. En mi opinión, esos dos números explican por qué un pueblo armado es importante si queremos controlar a los elementos criminales.»
Los trastornos psicológicos son un gran problema en los EE.UU.: un estudio del 2004 de la Organización Mundial de la Salud descubrió que el 26 por ciento de los estadounidenses sufrían alguna forma de afección mental, depresión, ansiedad o abuso de sustancias. Se estima que los individuos con graves trastornos mentales son responsables del 10 por ciento de los homicidios en los EE.UU.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. Cualquier comentario será bienvenido siempre que cumpla tres simples condiciones:
- Educación: procure expresarse en términos corteses y evitar las palabras malsonantes.
- Congruencia: no se publicarán comentarios fuera de contexto (para los amantes del "espanglish", me refiero a lo que ellos denominan "offtopic" o "fuera de tópico").
- Ortografía y gramática: Internet está repleto de diccionarios y manuales gratuitos para consultar; además, aunque no son muy fiables, cualquier procesador de texto dispone de corrector ortográfico.