miércoles, 29 de agosto de 2012

Halcones y hurones por 450.000 euros para el aeropuerto sin aviones



El aeropuerto de Castellón saca a concurso un contrato para controlar la fauna en sus instalaciones.
El aeropuerto de Castellón no tiene aviones ni pasajeros y nunca los ha tenido desde que fuera inaugurado a bombo y platillo por Carlos Fabra y Francisco Camps hace ya siete meses. Sin embargo, no le faltará una legión de hurones y halcones, que por el precio de 456.521,94 euros se asegurarán de que sus pistas y su espacio aéreo estén libres de cualquier obstáculo que la fauna de la zona pudiera ocasionar a los aviones que no pasan por allí.
Aeropuerto de Castellón S.L. ha presentado una licitación para contratar un servicio de «control de fauna, desalojo de aves y de fauna terrestre, que puedan presentar peligro para el vuelo de las aeronaves y las instalaciones». La fecha límite de presentación de ofertas es el 7 de noviembre de este año y el valor del contrato asciende a la cantidad de 386.883 euros, 456.521 con IVA. Casi medio millón de euros. El plazo de ejecución es de tres años.
El pliego de cláusulas recoge que «las características de los aviones y las condiciones geográficas, climatológicas y ambientales del lugar (…) hacen imprescindible que, por el sistema que se considere más idóneo, se proceda al control de la fauna para evitar riesgos en la operativa del Aeropuerto». El adjudicatario deberá «estar en posesión de al menos 8 hurones perfectamente legalizados y registrados» y de ocho aves. El trabajo diario se hará antes del comienzo de cada periodo de vuelo diario y será de al menos seis horas diarias.
El aeródromo, que jamás ha trasladado a un sólo (sic) pasajero, tiene también un director que cobra 84.000 euros anuales, una cantidad superior al salario del presidente del Gobierno.
El expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, aseguró en la inauguración que el aeropuerto no tenía aviones porque es un aeropuerto «para las personas» y comprometió que en dos meses ya habría aparatos. Fue el pasado mes de marzo.

La ex directora general de la CAM se apunta al paro



Amorós, que cobró 593.040 euros antes de ser despedida, recibiría una prestación de unos 1.400 euros al mes.
La ex directora general de la Caja del Mediterráneo (CAM), María Dolores Amorós, que pactó una pensión anual vitalicia de 370.000 euros, se ha apuntado como desempleada en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, lo que supone el primer trámite para solicitar una posterior prestación de desempleo. Según han indicado fuentes socialistas, «aún no sabemos si la prestación ha sido concedida, pero sí está claro que se ha registrado como desempleada». Los sindicatos también han confirmado que se inscrito en el antiguo Inem.
María Dolores Amorós fue despedida en septiembre, de forma fulminante y sin derecho a indemnización, como directora general de Caja del Mediterráneo, aproximadamente un año después de que acordara percibir un sueldo anual de 593.040 euros y, al igual que a otros ahora ex directivos, el derecho a una pensión de cerca de 370.000 euros anuales para el momento de su jubilación. La prestación por desempleo que le correspondería ronda los 1.400 euros.
Ante el escándalo de las indemnizaciones millonarias, la fiscalía anticorrupción decidió abrir de oficio diligencias de investigación para esclarecer las circunstancias en que se ha producido el despido de la exdirectora general de la Caja Mediterráneo (CAM), María Dolores Amorós, y si la adjudicación de una pensión vitalicia de 370.000 euros por su cese puede ser constitutiva de delito.
Tras conocer la nueva situación laboral de Amorós, el portavoz adjunto en las Cortes valencianas, Francisco Toledo, ha afirmado que «ahora que la exdirectora general de la CAM, María Dolores Amorós, cobra del paro, tiene que devolver el sueldo de 593.040 euros que se autofijó antes de ser despedida fulminantemente». A juicio de Toledo, «la avaricia, la desvergüenza y el saqueo de los directivos de la CAM no tiene límite y la mayor responsabilidad es del Partido Popular de los últimos 16 años, porque ellos ocuparon las cajas, y ellos debían haber supervisado los órganos de control y dirección, a través del IVF».
El portavoz adjunto ha exigido por ello al PP y al presidente de la Generalitat, Alberto Fabra «que voten a favor de la Comisión de Investigación, porque también es responsabilidad suya que Moody’s haya decidido hundir a la entidad al nivel del bono basura».

miércoles, 22 de agosto de 2012

Tres estudiantes, heridos en los ojos por una novatada en Santiago.



A los jóvenes les arrojaron detergente en la cara durante una fiesta.
El Código Penal las contempla como un delito contra la integridad moral. Pueden llegar a considerarse tortura. Sin embargo, esto no evita que las novatadas, la terrible costumbre de recibir a los nuevos de los colegios mayores con mofas, pruebas y juergas de todo tipo, estén aún arraigadas. Esta semana, esta práctica ilegal alcanzó un extremo intolerable y peligroso en Santiago de Compostela. La madrugada del jueves, tres estudiantes recién instalados en el Colexio Maior San Agustín, una residencia privada del casco histórico de la ciudad, fueron atendidos en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago por lesiones en los ojos causadas por el contacto con un detergente muy tóxico que alguien les arrojó en plena calle en una novatada.
Uno de los chicos fue dado de alta la misma noche, pero los otros dos, con lesiones más graves, tuvieron que ser operados para evitar daños irreversibles en la vista. Ambos se recuperan en sus casas junto a sus familias. Por el momento no consta que ninguno haya denunciado los hechos.
Este es el primer curso en el que las novatadas están prohibidas dentro de las instalaciones de San Agustín. Obligar al nuevo a pasearse con ropa interior en la cabeza o a beber un mejunje de misteriosos ingredientes puede acarrear la expulsión. Pero al cruzar la puerta de la calle la cosa cambia. «Lo que se hace fuera del colegio la dirección no lo puede controlar», admite Alejandro Rodríguez, decano de los colegiales.
Todos los años, los estudiantes suelen reunirse en la Plaza do Irmán Gómez para festejar a cuenta de los nuevos. Allí pueden juntarse hasta unas 400 personas. Al encuentro del miércoles acabó llegando la Policía, alertada por las llamadas de los vecinos, incapaces de conciliar el sueño con tanto ruido. En plena calle, veteranos y novatos celebraban una batalla, un verdadero combate entre nuevos y experimentados que básicamente consiste en regar al novato con leche, huevos, salsa de tomate o harina. «No hay ninguna maldad en el acto. Nunca se había llegado a este tipo de situaciones», se escuda Rodríguez, una de las personas que acompañó al hospital a los tres jóvenes heridos. El decano de los colegiados explica que los médicos colocaron a los dos chavales con lesiones más graves una especie de telilla orgánica que favorece la cicatrización. Asegura que nadie se dio cuenta de que entre los alimentos usados para la pelea, aparentemente inofensiva, había un producto corrosivo que contenía sosa cáustica y en cuya etiqueta se informa de que su uso irresponsable puede ocasionar daños en piel y ojos. «No sabemos a quién se le ocurrió usar el detergente. Fue un descerebrado», esgrime Rodríguez mientras muestra uno de los envases que los propios estudiantes encontraron mientras recogían los restos de la juerga paralizada por los agentes.
Fue también al final de la fiesta cuando los heridos empezaron a notar las primeras molestias en los ojos. Los tres lesionados estudian su primer año de carrera en la Universidad de Santiago y se alojan en el colegio mayor, gestionado por la Compañía de Jesús, desde hace tan solo unas semanas. El Hospital ya ha abierto un parte judicial por lo ocurrido, aunque todavía se desconoce si la residencia emprenderá alguna acción legal.

La Inspección de Trabajo investiga a dos empresas que obligaban a sus empleadas a colgarse un cartel para ir al baño



Las normas impuestas a las trabajadoras incluyen «no exceder los cinco minutos en el aseo». Las dos mujeres que hicieron pública esta situación han sido despedidas.
La Inspección de Trabajo investiga a dos empresas del grupo El Ciruelo, ubicadas en las poblaciones murcianas de Cieza y Alhama, por presuntas prácticas discriminatorias hacia las mujeres. La denuncia parte del sindicato UGT, que asegura que en el almacén Agronativa de Cieza, dedicado al manipulado y envasado de productos hortofrutícolas, las mujeres son obligadas a «pedir permiso para ir al aseo y a llevar una tarjeta colgada al cuello cada vez que quieran usarlo». Dos trabajadoras han sido despedidas de estas empresas por dar a conocer su situación.
Entre las normas impuestas por la empresa para velar por su productividad, según el sindicato, está «no exceder los cinco minutos en el interior del baño.» Al parecer solo existen tres cartulinas para una plantilla de 400 trabajadores, que deben turnarse para entrar y salir de la sala de empaquetado, pasar por los dispositivos de control y utilizar el aseo en ese breve espacio de tiempo. En caso de que tarden más tiempo, la empresa les descuenta 30 minutos de su jornada, que cobran a razón de 5,75 euros la hora, según afirma la secretaria de Igualdad y Política Social de la Federación de Trabajadores Agroalimentarios de UGT, Encarna Pérez.
Las trabajadoras dejan de beber líquidos para no tener que ir al aseo, a pesar de que realizan jornadas de trabajo que pueden superar las 12 horas, según recoge el escrito dirigido a la Inspección.
UGT también acusa a la empresa de amonestar a las mujeres para que «no se queden embarazadas». Una trabajadora rumana despedida a raíz de las denuncias asegura que, al comunicarle su embarazo a una de las encargadas, esta le espetó: «Aquí se viene a trabajar, no a tener hijos». Esta empleada prefiere mantener el anonimato por miedo a no encontrar trabajo a partir de ahora. «Nunca me había sentido tan humillada en mi vida», afirma en unas declaraciones al periódico La Opinión de Murcia, donde explica que también ha reclamado a Agronativa atrasos y el pago del transporte.
El secretario general de UGT en Murcia, Antonio Jiménez, ha asegurado que el sindicato «no va a consentir ninguna actuación tan denigrante.» Según la Federación Agroalimentaria de este sindicato, se han puesto denuncias en la Inspección de Trabajo, que actualmente están en fase de investigación.
El País ha tratado de hablar con los responsables de los dos almacenes de la compañía, que se han negado a hacer declaraciones.
Pulsera roja para las empleadas con el periodo.
El tabloide británico Daily Mail denunció en diciembre del pasado año que un empresario noruego obsesionado con la productividad obligaba a sus trabajadoras que tenían la regla a identificarse con un brazalete rojo para controlar el tiempo que pasaban en el baño. De este modo las portadoras de la pulsera tenían justificación para estar más tiempo en el aseo.
Aunque no es el único precedente. En 2008, el Ayuntamiento de Torremolinos envió una circular a todos los departamentos en la que obligaba a los empleados a justificarse ante el jefe cada vez que tuvieran que levantarse de su puesto. Se colocaron paneles en los que se apuntaba el tiempo transcurrido y un código para cada caso: 1 para fumar; 2 para ir al aseo y 3 para comprar una botella de agua en la máquina expendedora.