jueves, 30 de mayo de 2013

Batum confiesa que hay gente que le ha agradecido el puñetazo a Navarro en los Juegos



Nicolas Batum ya se encuentra concentrado con los Blazers de cara a la nueva temporada. Atrás quedan los Juegos de Londres en los que saltó a la palestra por el puñetazo que le dio a Navarro en cuartos de final. Una acción por la que confiesa que mucha gente le ha felicitado.
Nicolas Batum nunca se ha caracterizado por ser un jugador especialmente agresivo o sucio. Sin embargo, los pasados Juegos de Londres dejaron ver una faceta del jugador francés. En cuartos de final Francia se enfrentaba a España. Tras un comienzo más que titubeante, Marc y Navarro despertaron a la ÑBA, que terminó llevándose el triunfo por 59-66, despertando las iras de los galos. Hasta el punto de que, ya con el partido perdido, Batum perdió los nervios y golpeó a Navarro, fruto de la impotencia.
Batum quiere olvidar cuanto antes un incidente por el que ya ha pedido disculpas. Sólo quiere centrarse en la nueva temporada con sus Blazers, después de un verano agitado en el que estuvo a punto de abandonar el equipo de Oregon (sic) y poner rumbo a Minnesota. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, no consigue que la gente a su alrededor olvide el incidente con «La Bomba».
Incluso en la presentación oficial del equipo de Portland, Batum tuvo que responder por el golpe bajo que le propinó al español. «Sé que no hice bien. Mi reacción estuvo muy mal y ya he pedido perdón», aseguró el galo a BlazersEdge.com, antes de sorprender con unas declaraciones insospechadas. «Mucha gente a través de las redes sociales o de los medios me ha felicitado y me ha dado las gracias por esta acción. Incluso entrenadores y jugadores de otros equipos».
«No voy a desvelar lo que me han dicho ni quien me lo ha dicho, pero créeme, mucha gente me ha dado las gracias por esa acción», confiesa el galo, que no quiere entrar en más detalles. «Sólo querían felicitarme y créeme cuando te digo que ha sido mucha gente y no especialmente de Francia, sino de todo el mundo. No creo que sea algo por lo que felicitar a nadie. No estoy ni feliz ni orgulloso de ello».
Sorprendentes declaraciones de Batum, que quiere huir de la imagen de jugador violento y asegura que nunca quiso dar un golpe bajo a Navarro y que su objetivo era golpearle el brazo. «Desde luego que no. Tienes que entender que yo no quería golpearle donde lo hice. No soy de esa clase de jugador. Lo que quería era golpearle el brazo», afirmó Batum antes de volver al entrenamiento de los Blazers, abriendo de nuevo una caja de truenos que parecía cerrada para siempre.

«Las leyes son como las mujeres, están para violarlas»



Pocas horas después de que se difundiese la desafortunada frase que declaró el martes —«Las leyes son como las mujeres, están para violarlas»—, el presidente de los españoles en el exterior, José Manuel Castelao Bragaño, ha anunciado su dimisión. El presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior —órgano consultivo y asesor perteneciente al Ministerio de Empleo—, Castelao Bragaño, ha declarado a El País que en las próximas horas presentará su renuncia al director general de Migraciones. Castelao, de 71 años y que fue nombrado el lunes, ha asegurado que su renuncia no tiene nada que ver con el comentario que realizó ante algunos miembros del consejo en una reunión en Santiago de Compostela. Una frase que despertó las protestas entre algunos miembros de este organismo y por la que después pidió perdón.
«Nadie me ha pedido mi renuncia. Tengo una situación personal por la que no puedo afrontar el cargo. No tiene nada que ver con lo sucedido, aunque es cierto que todo suma», ha explicado por teléfono. Es la segunda vez que el abogado gallego de 71 años —que fue diputado del PP en el Parlamento de Galicia entre 2005 y 2009— preside este organismo que agrupa a los españoles que viven en el extranjero y que tiene como objetivo garantizar su derecho al voto o a la participación en las administraciones públicas. En esta ocasión su nombre fue propuesto por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y votado después por el pleno del Consejo. Su mandato —que debía durar cuatro años— no ha durado una semana. De hecho, explican desde Empleo, a la ministra Báñez no le había dado tiempo ni a firmar su nombramiento.
En su segundo día como presidente de los españoles en el exterior, José Manuel Castelao estaba reclamando el acta de la reunión a una de las comisiones, la mesa de Educación y Cultura, a quien le faltaba un voto para formalizar el documento. «No pasa nada. ¿Hay nueve votos? Poned diez… Las leyes son como las mujeres, están para violarlas», dijo, según han explicado varias de las personas que estuvieron en la reunión.
Ana María Navarro, canaria y miembro del consejo por Venezuela, donde vive, explica que se quedó atónita. «Fue una frase absurda y desafortunada, y más viniendo de una personalidad como él, el presidente de un organismo», dice. Un comentario y un sentimiento que comparten otros miembros de la mesa de Educación y otros delegados del Consejo de Ciudadanía Exterior.
Castelao Bragaña reconoce lo ocurrido. Sin embargo, asegura que su comentario se ha malinterpretado. «No siento para nada el sentido que la frase tiene y no es el sentido que yo le quise dar. Cité la frase, lo reconozco, pero en el sentido inverso, aunque no puedo achacar a otro una responsabilidad que es mía», explica ahora por teléfono. «Lo siento mucho. Lamento profundamente lo que ha ocurrido. Y doblemente: por quienes lo escucharon, casi todo mujeres, porque les generé un dolor; y por mí, porque construí un edificio que se me viene encima», dice.
Tras lo ocurrido, los miembros de la comisión de Educación y Cultura redactaron un escrito —firmado por ellos y por otros delegados—, que entregaron al director general de Migraciones, Aurelio Miras Portugal, en el que exigían a Castelao Bragaña disculpas públicas.
Myriam Herrero, representante por Suiza en el Consejo y también miembro del PSOE, explica que cuando supo de la existencia de la carta, el propio Castelao se acercó a la Mesa de Educación para pedirles disculpas personalmente. «Nos pidió perdón, nos dijo que no sentía lo que había dicho y que para nada una frase así o similar volvería a salir de su boca. Pero las cosas hay que pensarlas antes de decirlas y tendría que tener interiorizado que un comentario así es intolerable», dice.
En la carta, los delegados pedían a Castelao —que fue diputado del PP en el Parlamento de Galicia entre 2005 y 2009— que se retractara ante el pleno del Consejo y se disculpara. Lo hizo, pidió perdón, pero no dijo exactamente por qué. «Si pudiera hacer alguna penitencia para borrar lo que hice la haría», afirma Castelao ahora. «No tengo para nada ningún pensamiento contra la mujer, que me merece todos mis respetos. Es más, soy un devoto de la mujer», añade.
Francisco Ruiz Vázquez, que presidió el Consejo desde 2005 hasta hace unos días, no escuchó las palabras de Castelao cuando las pronunció. A pesar de esto, fue uno de los firmantes de la petición de disculpas públicas. «Cuando se me explicó lo que había sucedido firmé, como firmaron otros», dice. Ruiz Vázquez, uno de los representantes, como Herrero, por Suiza, sí oyó después las disculpas públicas del ya expresidente. «Pidió perdón, pero no dijo claramente por qué. Es una triste declaración. Una persona así no tiene capacidad de estar en un foro que agrupa a hombres y mujeres. Hay que tener en cuenta que eso ha salido de la boca de una persona que representa a los españoles en el exterior. Es una barbaridad que no solo no se puede decir, sino que no se puede pensar», insiste.
La renuncia, explica un portavoz del ministerio de Empleo, ya ha llegado al Consejo de Ciudadanía Exterior, que ahora presidirá la vicepresidenta, Marina del Corral, secretaria general de Inmigración. Desde el departamento que dirige Fátima Báñez, sin embargo, prefieren mantener silencio sobre la polémica. «Nadie del ministerio estaba presente en ese momento», explica un portavoz que aclara, sin embargo, que la carta en la que varios miembros del consejo exigían disculpas sí llegó al departamento. «El comentario fue, como mínimo, muy desafortunado. En cualquier contexto», añade.

jueves, 23 de mayo de 2013

Cebrián a los trabajadores de El País: «No podemos seguir viviendo tan bien»



El comité de empresa de El País ha emitido un comunicado en el que confirma que la empresa ha comunicado a los trabajadores que se prepara para aprobar un ERE que supondrá un número de bajas que alcanzará a casi la tercera parte de la redacción.
Este es el comunicado del comité que se ampliará en las próximas horas: «El presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, ha anunciado al Comité Intercentros que el próximo martes se formalizará el inicio de un Expediente de Regulación de Empleo que incluirá despidos, prejubilaciones y reducción salarial. Cebrián, que percibió 13 millones de euros en 2011, ha dicho que este “proceso doloroso” es ineludible porque “no podemos seguir viviendo tan bien”. El Comité Intercentros le ha pedido que abra un proceso de negociación de un mes sin formalizar el expediente. Cebrián no ha querido aceptarlo y se nos ha convocado formalmente para el martes para entregarnos la documentación del expediente».
A primera hora de la tarde, la redacción ha recibido la noticia de que habrá entre 130 y 150 bajas, casi una tercera parte del total, formado por 470 trabajadores. El presidente de Prisa ha comunicado al comité intercentros que el ERE será «muy doloroso». Incluirá despidos, jubilaciones anticipadas y rebajas salariales a los periodistas que puedan quedarse.
En la descripción de la intervención de Cebrián, el comité dice que el ejecutivo se quejó de que la plantilla del periódico está envejecida —«El tema más preocupante es que la edad media de la plantilla es de 53 años»—, resulta muy cara por tener «un salario medio de 88.000 euros» y carece de periodistas «con perfiles digitales».

miércoles, 15 de mayo de 2013

El PP carga contra el juez Pedraz por criticar «la decadencia» de los políticos



El PP se embarcó en una catarata de insultos y descalificaciones contra el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz por el auto en el que archiva el procedimiento contra los organizadores de la manifestación del 25-S en las proximidades del Congreso. En su resolución, el juez afeaba a Interior su alarmismo al denunciar la marcha como una conspiración para invadir la Cámara, y descartaba los delitos contra las instituciones del Estado que el ministerio apreciaba. Pero, además, los populares entienden que, en su auto, el juez ataca a los miembros de la Cámara. Aseguran que lo hace porque, afirman, justifica la marcha «por la convenida decadencia de la clase política». Por esa razón, el portavoz adjunto del Grupo Popular, Rafael Hernando, anunció que presentarían una queja en el Consejo del Poder Judicial (CGPJ).
«Pijo ácrata», «indecente», «inaceptable», «impresentable» e «intolerable» son algunas de las expresiones que utilizó el diputado y portavoz Hernando contra el juez. Interpretaba así a su manera la instrucción de la dirección del partido para dejar claro su malestar con el auto. Pocas veces el PP ha vertido tantos exabruptos contra un magistrado, y menos de la Audiencia Nacional.
Hernando llegó a cuestionar la capacidad jurídica de Pedraz y a hacerle responsable de lo que le pueda pasar a algún diputado, «de cualquier acto de intimidación, acoso o agresión que pueda producirse contra cualquier representante de la soberanía nacional». «Aunque pretenda ir de pijo ácrata, en realidad es un juez», dijo el diputado del PP a Europa Press. Hernando ratificó sus palabras en declaraciones a este periódico y aseguró que las hizo como portavoz adjunto del Grupo Popular y como expresión de la indignación de su partido. De hecho, no fue desautorizado ni reconvenido por los responsables del grupo ni de su partido.
Al PP le irritó sobremanera que el juez no considerara que la manifestación del 25-S era un ataque a la soberanía nacional, tal y como sostenía Interior. En su auto, Pedraz reprocha a la policía, que depende de ese ministerio, y a la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, su alarmismo, pero también su incoherencia al denunciar que los convocantes de la marcha preparaban una conjura para invadir el Congreso, en la que podrían participar más de 600.000 personas, y luego permitir la protesta admitiendo que el objetivo de la misma era «permanecer de forma indefinida en el paseo del Prado», al menos a 200 metros de los accesos de la Cámara.
Pero, sobre todo, lo que encendió al partido del Gobierno es la justificación que hace el juez de los fines de la manifestación, al considerarlos amparados por la libertad de expresión, «máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política», como recoge en su resolución.
Para los populares, esa expresión supone una descalificación a los diputados e incita a que se puedan producir nuevos actos contra el Parlamento. Por eso anunciaron su intención de pedir al CGPJ que intervenga para reconvenir a Pedraz. Fuentes de la Audiencia aseguran que dicho párrafo alude al «contexto social» en que se desarrolló la manifestación.
«En momentos tan difíciles hay que escuchar a la calle, pero también hay que obedecer a las urnas», aseguró el secretario general del Grupo Popular, José Antonio Bermúdez de Castro. Y añadió: «El hecho de que Pedraz considere que la actuación de determinadas personas no fuese delito no quiere decir que, en algunos casos, lo que vivimos la semana pasada alrededor del Congreso no fuese una actitud profundamente antidemocrática».
A las críticas contra el juez se sumó el presidente del Congreso, Jesús Posada, también del PP, que aseguró que el pleno se desarrolló con normalidad el 25-S, pero porque los policías impidieron el acceso de los manifestantes al Congreso. El presidente participó este jueves con el ministro del Interior, Jorge Fernández, en un acto de imposición de medallas a los policías del Congreso que se convirtió en un reconocimiento por su actuación el 25-S. «Defender el Congreso es defender la libertad y ello no es fruto de un capricho, porque de lo que se trata es de defender la soberanía nacional», les dijo Posada.
El Gobierno y el PP expresaron ese día de forma visible su satisfacción por la normalidad con que se desarrolló el pleno. La propia vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, y otros miembros del Gobierno se quedaron hasta el final para votar y hacer ostensible la normalidad. Sin embargo, al tiempo, Interior intentaba que el proceso contra los participantes en la marcha llegara a la Audiencia por la comisión de un delito contra las instituciones del Estado, que exige la alteración de su funcionamiento.
Las quejas contra el magistrado llegaron también de otras formaciones. El diputado del PSOE Rafael Simancas llamó al juez «lenguaraz» y la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, estimó que hablar de esa decadencia en un auto «no parece un juicio muy jurídico». Desde UPyD, Carlos Martínez Gorriarán también cuestionó la frase. «No sé si también estará hablando de él», ironizó.
También fue cuestionado por el colectivo judicial mayoritario y conservador. El portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, Pablo Llarena, aseguró que las palabras del juez constituían «un exceso literario, innecesario y superfluo». Según Llarena, el juez «no está en condiciones de evaluar la conclusión que los españoles tiene sobre la clase política». Sin embargo, desde la minoritaria y progresista Jueces para la Democracia, lo defendieron de los ataques. «A quien debería proteger el CGPJ es al magistrado. Es una resolución muy fundamentada», afirmó Joaquim Bosch.

Detenido un cargo municipal del PP por conducir sin carnet



El secretario del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Granada, Alfonso Carlos Ruiz Trigueros, ha sido condenado esta mañana por conducir sin carnet a una pena de 4 meses de multa a razón de 3 euros diarios, al aceptar la petición del fiscal.
El cargo de confianza de Torres Hurtado y miembro de la dirección provincial del PP (con el cargo de secretario de Relaciones Institucionales) ha sido detenido esta mañana en la calle Méndez Núñez al volante de su descapotable por no llevar abrochado el cinturón de seguridad, según ha confirmado Radio Granada.
La sorpresa de los agentes ha sido monumental al comprobar que el secretario del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de la capital no tenía permiso de conducir, pero no es que hubiera perdido los puntos como consecuencia de infracciones anteriores, es que Ruiz Trigueros no ha tenido nunca carnet de conducir. Los hechos son constitutivos de un delito contra la seguridad vial contemplados en el artículo 384 del Código Penal, por lo que Ruiz Trigueros ha sido puesto a disposición judicial, celebrándose el juicio rápido en su contra esta misma mañana.
La paradoja es máxima teniendo en cuenta que, a pesar de no tener dicho permiso, el coche y su seguro si que están a su nombre y, rizando el rizo, dispone de una tarjeta de aparcamiento a su nombre expedida por el Ayuntamiento que le permite circular por calles restringidas y aparcar en zonas donde no está permitido el estacionamiento, lo que pone de manifiesto que el Ayuntamiento granadino no se molesta demasiado en comprobar que los titulares de dichas tarjetas están dentro de la ley.
A lo que parece el PP del Ayuntamiento tiene serios problemas con los temas de tráfico, toda vez que hace tan solo un año el jefe del gabinete del Alcalde, Honorio Cobo, también fue sancionado por superar con creces los índices de alcoholemia contemplados en la ley.

jueves, 9 de mayo de 2013

Amaia Montero



A veces cuando las mujeres dicen «no», solo quieren ver de lo que serias (sic) capaz de hacer por ellas.

El cáncer de la gilipollez



No somos más gilipollas porque no podemos. Sin duda. La prueba es que en cuanto se presenta una ocasión, y podemos, somos más gilipollas todavía. Ustedes, yo. Todos nosotros. Unos por activa y otros por pasiva. Unos por ejercer de gilipollas compactos y rotundos en todo nuestro esplendor, y otros por quedarnos callados para evitar problemas, consentir con mueca sumisa y tragar como borregos —cómplices necesarios— con cuanta gilipollez nos endiñan, con o sin vaselina. Capaces, incluso, de adoptar la cosa como propia a fin de mimetizarnos con el paisaje y sobrevivir, o esperar lograrlo. Olvidando —quienes lo hayan sabido alguna vez— aquello que dijo Sócrates, o Séneca, o uno de ésos que salían en las películas de romanos con túnica y sandalias: que la rebeldía es el único refugio digno de la inteligencia frente a la imbecilidad.
Hace poco, en el correo del lector de un suplemento semanal que no era éste —aunque aquí podamos ser tan gilipollas como en cualquier otro sitio—, a un columnista de allí, Javier Cercas, lo ponían de vuelta y media porque, en el contexto de la frase «el nacionalismo ha sido el cáncer de Europa», usaba de modo peyorativo, según el comunicante, la palabra cáncer. Y eso era enviar «un desolador mensaje» e insultar a los enfermos que «cada día luchan con la esperanza de ganar la batalla». Y, bueno. Uno puede comprender que, bajo efectos del dolor propio o cercano, alguien escriba una carta al director con eso dentro. Asumamos, al menos, el asunto en su fase de opinión individual. El lector no cree que deba usarse la palabra, y lo dice. El problema es que no se limita a expresar su opinión, sino que además pide al pobre Cercas «que no vuelva a usar la palabra cáncer en esos términos». O sea, lo coacciona. Limita su panoplia expresiva. Su lenguaje. Lo pone ante la alternativa pública de plegarse a la exigencia, o —eso viene implícito— sufrir las consecuencias de ser considerado insensible, despectivo incluso, con quienes sufren ese mal. Lo chantajea en nombre de una nueva vuelta de tuerca de lo política y socialmente correcto.
Pero la cosa no acaba ahí. Porque en el mentado suplemento dominical, un redactor o jefe de sección, en vez de leer esa carta con mucho respeto y luego tirarla a la papelera, decide publicarla. Darle difusión. Y así, lo que era una simple gilipollez privada, fruto del natural dolor de un particular más o menos afectado por la cosa, pasa a convertirse en argumento público gracias a un segundo tonto del culo participante en la cadena infernal. Se convierte, de ese modo, en materia argumental para —ahí pasamos ya al tercer escalón— los innumerables cantamañanas a los que se les hace el ojete agua de regaliz con estas cosas. Tomándoselas en serio, o haciendo como que se las toman. Y una vez puesta a rodar la demagógica bola, calculen ustedes qué columnistas, periodistas, escritores o lo que sea, van a atreverse en el futuro a utilizar la palabra cáncer como argumento expresivo sin cogérsela cuidosamente con papel de fumar. Sin miedo razonable a que los llamen insensibles. Y por supuesto, fascistas.
Ahora, queridos lectores de este mundo bienintencionado y feliz, echen ustedes cuentas. Calculen cómo será posible escribir una puta línea cuando, con el mismo argumento, los afectados por un virus cualquiera exijan que no se diga, por ejemplo, viralidad en las redes informáticas, o cuando quien escriba la incultura es una enfermedad social sea acusado de despreciar a todos los enfermos que en el mundo han sido. Cuando alguien señale —con razón— que las palabras idiota, imbécil, cretino y estúpido, por ejemplo, tienen idéntico significado que las mal vistas deficiente o subnormal. Cuando llamar inmundo animal a un asesino de niños sea denunciado por los amantes de los animales, decir torturado por el amor sea calificado de aberración por cualquier activista de los derechos humanos que denuncie la tortura, o escribir le violó la correspondencia parezca una infame frivolidad machista a las asociaciones de víctimas violadas y violados. Cuando decir que Fulano de Tal se portó como un cerdo irrite a los fabricantes de jamones de pata negra, llamar capullo a un cursi siente mal a los criadores de gusanos de seda, tonto del nabo ofenda a quienes practican honradamente la horticultura, o calificar de parásito intestinal al senador Anasagasti —por citar uno al azar, sin malicia— se considere ofensivo para los afectados por lombrices, solitarias y otros gusanos. Sin contar los miles de demandantes que podrían protestar, con pleno derecho y libro de familia en mano, cada vez que en España utilizamos la expresión hijos de puta.

jueves, 2 de mayo de 2013

Romney: «La clase media cobra entre 200.000 y 250.000 dólares»



Una de las promesas electorales del candidato republicano a la presidencia de EE. UU., Mitt Romney, es bajar los impuestos a la clase media. Pero la clave de esta promesa estaba en saber quiénes integran para el político esta clase. Una incógnita que el político ha desvelado en una entrevista con la cadena ABC. «La clase media es la que cobra entre 200.000 y 250.000 dólares anuales», afirmó sin dudarlo. Traducido a euros está hablando de unos 190.000 al año.
Según publica Business Insider tan sólo el 3 % de la población norteamericana obtiene esos ingresos. La clase media, según sus cálculos, se situaría en un salario entre los 30.000 y los 100.000 dólares (es decir un máximo de 76.000 euros).
La cifra es importante porque el voto de la clase media es uno de los más disputados entre Obama y Romney. Por eso, tras las críticas recibidas por la definición del candidato republicano, sus asesores se apresuraron a rectificar diciendo que Romney se refería a los ingresos familiares, en total de una casa, y no individuales.