miércoles, 26 de junio de 2013

Castigan a varios niños por hablar en castellano en una piscina de Zarauz



Según informa El Mundo, el monitor de natación de un grupo de escolares de nueve años de un polideportivo municipal de Zarauz, castigó la semana pasada a varios niños por hablar en castellano entre ellos. «Aquí se habla euskera o inglés» les dijo a los críos, obligándoles a dar 36 vueltas alrededor de la piscina.
Estos cursos de natación se incluyen dentro del horario lectivo del centro, cuyo modelo educativo es íntegro en euskera. Los cursos los subvenciona la Diputación de Guipúzcoa (gobernada por Bildu) en un programa abierto a todos los colegios que dura varias semanas.
Los padres de los niños de 4º de primara han denunciado esta situación ante la Junta de Padres del colegio, que ha aprobado por «unanimidad» hacer público lo ocurrido. Su director ha anunciado que solicitará explicaciones al Consistorio de Bildu, al polideportivo, y también al monitor.
Los padres se enteraron de lo ocurrido porque uno de los niños se negó a volver a ir a natación, y acabó contándoselo a sus padres. «¿Dónde pone que hay que hablar euskera en la piscina?» dicen sus progenitores a El Mundo. «En la piscina no se les puede prohibir comunicarse en el idioma que quieran, y mucho menos castigarles. ¿Qué sensación les va a quedar a los chavales si son castigados por hablar en castellano?», aducen.
Cuando el tutor de los niños le pidió explicaciones al monitor que castigó a los críos, este no se echó hacia atrás: «Aseguró que él no tenía ningún problema, sino que el problema lo tenían los niños que hablan castellano». Les acusó de «chivatos» y dijo que prefería a niños que no le hacían caso, pero que hablaban en euskera.

miércoles, 19 de junio de 2013

Desmadre a la española



Los jugadores de la selección española de baloncesto causaron destrozos valorados en 9.300 libras esterlinas, 11.500 euros, en los dos apartamentos que ocuparon en el Parque Olímpico de Londres durante la celebración de los Juegos. El coste de los destrozos fue evaluado el 13 de agosto, un día después de la final olímpica que España perdió contra Estados Unidos por 107-100.
Los desperfectos fueron comprobados por el Jefe de la Misión de la delegación española en Londres 2012, Cayetano Cornet, cuando se procedió a efectuar el control de salida de los apartamentos. El Comité Olímpico Español (COE) abonó el pago de la factura por los daños ocasionados. La noticia fue desvelada por The Guardian, en una información en la que cita al jefe ejecutivo de la corporación encargada de desarrollar el futuro del Parque Olímpico, Dennis Hone. El equipo español de baloncesto «destrozó sus apartamentos», dice Hone.
Un portavoz oficial de la Federación Española de Baloncesto (FEB), preguntado por este periódico, aseguró ayer por la mañana que no disponen de ninguna comunicación oficial sobre lo sucedido, ni por parte del Comité Olímpico Internacional (COI) ni por parte del COE. En cambio, el COE informa de que su comité ejecutivo aprobó dar traslado de los hechos a la FEB.
La FEB emitió un comunicado oficial ayer por la tarde en el que también pone de relieve: «La selección es un ejemplo de comportamiento y compromiso con los valores del deporte como demuestra cada temporada, tanto con los proyectos sociales que apoya el equipo, como por las campañas desarrolladas individualmente por la mayoría de sus jugadores». En un tercer punto, indica: «La FEB iniciará un proceso para recabar los informes pertinentes con la intención de esclarecer los hechos que se atribuyen a los integrantes de la selección». Otras fuentes aseguran que algún miembro de la federación ya reprendió a determinados jugadores durante el viaje de regreso de Londres a España.
Las fiestas de despedida, incluidas algunas gamberradas, son habituales cuando los jugadores de la selección concluyen un campeonato con un resultado satisfactorio, después de un mes y medio de trabajo y convivencia, entre la preparación y la competición. No acostumbra a pasar de eso, una juerga de fin de curso, sin mayores problemas. Por ejemplo, en Saitama (Japón), cuando la selección española ganó el Mundial en 2006 se celebró una fiesta a la que se añadió algún jugador de otra selección, como el alemán Dirk Nowitzki. Se libró una guerra de extintores, siempre en tono de broma. La cosa no fue a más y tampoco se produjo ningún destrozo significativo.
Durante los Juegos Olímpicos de Londres, los integrantes de la selección se alojaron en dos apartamentos, con seis jugadores en cada uno. El contratiempo es que el último día causaron notables desperfectos en ellos. La selección había logrado horas antes la medalla de plata tras una final en la que puso en notables apuros al potente equipo de Estados Unidos, plagado de figuras.

Cabreo del liberal Pedro Schwartz tras levantarle el coche oficial



Pocos saben que el profesor de Economía del CEU Pedro Schwartz, uno de los líderes del pensamiento liberal en España, dispone desde hace años de coche oficial por voluntad de la que fuera todopoderosa jefa del gobierno de Madrid, Esperanza Aguirre.
Pocos saben también que Schwartz era presidente del Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid, un organismo consultivo sin ninguna relevancia, aunque con 18 personas bajo nómina. El nuevo presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ya le ha comunicado que ese organismo dejará de existir a partir del día 1 de enero del 2013 porque los presupuestos de la región no lo contemplan.
No le ha hecho especial gracia al ilustre profesor que le levanten el coche oficial. Cuando se le inquiere acerca de la contradicción que supone ir predicando la austeridad de lo público y presidir un organismo sin relevancia alguna con el dinero de los contribuyentes, además de utilizar un vehículo y chófer, responde: «El grueso del gasto público en España no está en los coches oficiales, no. Está en la Sanidad…».
Ya lo dijo el clásico: es más fácil predicar que dar trigo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Un tribunal no ve acoso sexual en besos y tocamientos indeseados



Un día le dio un beso en los labios. Otros le acariciaba la pierna. O el pelo. Más tarde, el farmacéutico también abrazó sin ella quererlo a otra de sus empleadas. A pesar de sus quejas, en otra ocasión le dio palmadas en las nalgas. También les escribía cartas. «Sueño con el roce de tu piel, con su color, con el perfume que exhala», le escribió a una de ellas. «Eres la mujer de mi vida», le había escrito a la otra. Las dos trabajadoras de una farmacia de Madrid le denunciaron por acoso y el hombre fue condenado a tres meses y dos días de prisión y a indemnizarlas con algo más de 11.200 euros. Pero la Audiencia Provincial de Madrid desestima la condena y ha absuelto al farmacéutico al entender que no hubo acoso sino, en todo caso, abusos. Un delito más grave, pero por el que no estaba acusado y, por tanto, por el que no se le podía condenar.
El artículo 184 del Código Penal considera acoso «el que solicitare favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante». Los magistrados no estiman que las situaciones descritas por las mujeres —que sufrieron depresión— puedan ser suficientes para configurar esa situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante que marca la ley. Tampoco consideran que actitudes como las palmadas en las nalgas, acariciar la pierna o el pelo o rozar el cuerpo con el de otra persona supongan una proposición de una relación sexual, sino «la realización de actos de contenido sexual». De ahí, dice, «podrían constituir el supuesto fáctico de una condena por delitos de abusos sexuales».
En una sentencia fechada en julio y votada por unanimidad de la que ha sido ponente el magistrado Julián Abad Crespo, se determina que la única proposición de relación sexual implícita, ocurrió una vez que el acusado propuso a una de las mujeres ir a «hacer la siesta en un hotel». Los magistrados —Abad junto a Francisco Jesús Serrano y José Manuel Fernández Prieto— exponen que el acusado propuso a las dos mujeres mantener una «relación sentimental», pero no puede afirmarse, dicen, que esa relación «alcance el carácter de una proposición de un trato o relación sexual seria e inequívoca».
La abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la asociación de mujeres juristas Themis, no comparte la sentencia. Cree que sí hay base probatoria para una condena por acoso. «¿Ofrecer ir a echar la siesta de esa forma no es una proposición sexual? Subliminalmente le está diciendo que se vayan a la cama». Cerrillos critica que la Audiencia haya modificado los hechos que en el primer juicio —el juzgado de lo Penal 1 de Alcalá de Henares— se consideraron probados para suprimir que el acusado realizaba algunas de estas propuestas «con objeto de satisfacer sus deseos libidinosos». También que se deseche el hecho probado de que «las trataba despóticamente en sus puestos de trabajo durante un tiempo». Las dos empleadas, insiste Cerrillos, relataron que el acusado les retiró temporalmente incentivos económicos que percibían. «Eso es un intento de presión, de intimidación», dice.
Tampoco Glenys de Jesús, directora del Observatorio de Género y Justicia de Women’s Link, comparte la sentencia, que considera «discriminatoria». Para ella, los magistrados equivocan el foco. «Inventa una diferencia entre las propuestas para mantener una relación sexual y una sentimental, y quita el componente sexual de cosas como tocamientos en las nalgas», expone. «Además, hay una situación de subordinación, intimidatoria y gravemente hostil. Él era su jefe, y hacía esas proposiciones desde esa situación de poder», argumenta.
Julian Ríos, profesor de Derecho Penal de la Universidad Pontificia de Comillas, explica sin embargo que el Código Penal es muy claro y estricto, y que la sentencia puede no ser jurídicamente criticable. Los magistrados no aprecian en lo ocurrido la gravedad exigida por la ley en las situaciones. «A nivel coloquial puede que estos hechos sí se definan como acoso sexual. Pero jurídicamente no es así. Hace falta que se demuestre que se ha provocado una situación objetiva, gravemente intimidatoria, hostil o humillante. Y que la naturaleza de los hechos sea solo sexual. Si no se cumplen todos esos requisitos no es acoso. Puede ser otro delito, como el de abusos pero acoso no. Eso, con todos esos límites, es lo que marca la ley», expone.
Las dos mujeres optaron por llevar su denuncia por la vía penal. Por la vía laboral, sin embargo, explican los expertos, la tipificación de los delitos es más amplia. El concepto de acoso en el derecho laboral es más amplio, puede ser sexual o no. Sin embargo, por esta vía los delitos prescriben en un año y los hechos denunciados ocurrieron hace 10.
La sentencia.
- «Lo que vendría a haber propuesto el acusado es una relación amorosa, que puede implicar o no tratos de carácter sexual, por lo que no puede afirmarse que la proposición de una “relación sentimental” alcance el carácter de una proposición de un trato o relación sexual seria e inequívoca».
- «Dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo (…) no implican la proposición de ninguna relación sexual, sino que suponen la realización de actos de contenido sexual», dice la sentencia. Así, no ve acoso sexual, sino abuso sexual.

jueves, 6 de junio de 2013

Zaplana ocultó que pagó seis millones a Julio Iglesias



El cantante Julio Iglesias reconoció ante un juez dominicano el pasado 29 de mayo que cobró 990 millones de pesetas (5,95 millones de euros) a raíz de dos contratos firmados en diciembre de 1997 con el Instituto Valenciano de la Exportación (Ivex), una cifra que supone 3,7 millones de euros más de lo que el entonces presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, del PP, aseguró haber pagado al artista por promocionar a la Comunidad Valenciana.
«El contrato con el señor Iglesias asciende a 375 millones o 372 millones de pesetas, y no hay nada más, nada más que pagos extraordinarios por actuaciones, como ha hecho el Ivex de toda la vida», declaró el expresidente el 15 de junio de 2001 en las Cortes valencianas cuando saltó a la luz que el artista había cobrado en realidad 1.000 millones de pesetas.
Zaplana eludió en todo momento reconocer que había dos documentos firmados con Julio Iglesias al hacer únicamente referencia al contrato de patrocinio por uso de su imagen. Así, la Generalitat ocultó que en realidad se había firmado otro contrato, que suponía casi otros cuatro millones de euros. Y el que lo ha reconocido finalmente es el propio Julio Iglesias, que acudió a declarar en mayo ante el juez Yohan Carlos Morales en el municipio de Higüey, en República Dominicana, que atendía una comisión rogatoria del Ministerio de Justicia dado que el artista reside oficialmente en Punta Cana y tiene la doble nacionalidad española y dominicana.
El juez dominicano colaboraba con el Juzgado de Instrucción número 19 de Valencia, que instruye un presunto delito de falsedad en documento mercantil y otro de malversación de caudales públicos. Un caso en el que está imputado, con otras cinco personas, el entonces director del Ivex, José María Tabares, que se dio a la fuga tras ser condenado a cinco años por otro fraude que afectó al instituto.
Zaplana insistió ayer en que Iglesias solo cobró 372 millones de pesetas: «Y lo sigo diciendo», aseguró; «he explicado hasta la saciedad que una cosa son los derechos de imagen del artista y otra es que los conciertos tienen una intendencia, alquiler de local, equipos, gastos de desplazamiento, y eso se abonaba aparte». Y cuestionó que el contrato aludiera a que esa parte la cobraba el cantante: «Si las sociedades de Julio Iglesias organizaban los conciertos, los cobraría».
Sin embargo, el artista lo dejó claro al contestar a la pregunta de si «la retribución a percibir por usted» eran los 615 millones de pesetas o la cantidad de dividir esa cifra por el número de eventos. «Solo recuerdo en ese sentido que los 615 millones obedecían a los conciertos».
En su declaración, Julio Iglesias explicó que la Generalitat se interesó por sus servicios «pues tenían la intención de promocionar el Estado de Valencia» (sic). Y dejó todo claro: «Accedimos firmando un primer contrato, de imagen. Y luego firmamos un segundo contrato que incluía varios conciertos, que se llevaron a cabo según lo acordado». El segundo contrato preveía un total de siete bolos del cantante melódico, aunque este matizó que al final ofreció ocho eventos. Sobre el resultado, Iglesias declaró estar satisfecho. «Todos esos conciertos se grabaron y quedaron en la historia, no faltó un concierto acordado y eso ayudó mucho al crecimiento de la Comunidad Valenciana y al desarrollo de las inversiones».