martes, 28 de octubre de 2014

El Instituto Municipal de Deportes de Córdoba despide a 28 trabajadores para ahorrar y sube el sueldo de su gerente 8 400 €



El gerente del Instituto Municipal de Deportes (Imdeco), Alfonso López, cobrará el año próximo 8 439 euros más que en el 2012, según los presupuestos aprobados por este organismo autónomo municipal. Si en la presente anualidad su sueldo bruto anual es de 53 561,86 euros, en el 2013 percibirá por su trabajo 62 000 euros, gastos de Seguridad Social aparte (12 500 euros), con lo las arcas del Imdeco desembolsarán 74 500 euros. Esta subida supone un incremento del 15,75 %.
López dijo que los gerentes de las empresas y organismos autónomos del Ayuntamiento de Córdoba tienen estipulados una retribuciones fijas de 50 000 euros anuales y otras variables de 12 000, si bien el cobro de estas últimas están supeditadas al cumplimiento de una serie de objetivos. A pesar de figurar ese importe en las cuentas del Imdeco, López aseguró a este periódico que seguirá cobrando lo mismo que este año.
Este presupuesto, que recoge el salario que percibirá la plantilla de los trabajadores del Imdeco, se aprobó en la misma sesión en la que el consejo rector aprobó el despido de 28 trabajadores. Con estos despidos, el Imdeco estima que ahorrará un millón de euros. El gasto de personal supondrá un 35,30 % del presupuesto, reduciéndose así en un 16 % los fondos para pagar la nómina. Por el contrario, según el informe de medidas para la ejecución del plan de ajuste, el organismo autónomo creará dos puestos de habilitación estatal para la secretaría e intervención.

La «guerra» del Rocío



Cualquier cosa puede suceder en un Rocío. Una madre que entrega a su hijo a una multitud enfebrecida para que lo lleven en volandas a tocar la imagen de la Virgen. Una aldea de 2 000 habitantes tomada por un millón de peregrinos y curiosos que durante una semana no paran de comer, cantar y emborracharse. Una romería de origen pagano que se ha convertido en una de las fiestas religiosas más grandes de España. Y una reserva de la biosfera llamada Doñana que cada año olvida sus deberes y normas en vísperas de Pentecostés, cuando abre sus puertas a 10 000 vehículos de motor y más de 100 000 peregrinos, generadores de un ruido y suciedad que todos los años denuncian los ecologistas. A este retrato hay que sumar toneladas de basura recogidas, decenas de miles de trajes de faralaes, medallones de la Blanca Paloma y una decena de caballos y mulos reventados en el camino, y ya estamos cerca del Rocío.
Al santuario de la Reina de las Marismas los romeros llegan por siete caminos, que al final confluyen en tres principales que provienen de Sevilla, Huelva y Cádiz. Aproximadamente la mitad de las 114 hermandades rocieras pasan por el espacio protegido de Doñana, donde tienen derecho a pernoctar y a hacer paradas para cantar, beber y bailar. Algunas, como la hermandad de Huelva, son inmensas: 10 000 hermanos, 40 carretas tiradas por mulos y bueyes, cientos de caballos y 500 vehículos.
La dirección del Espacio Natural de Doñana minimiza las cifras de los tránsitos y asegura que «solo» cruzan por la zona en estas fechas unos 37 000 peregrinos y 5 000 vehículos, entre tractores y todoterrenos. Otras fuentes, como el delegado del Gobierno de la Junta en Huelva, José Fiscal, o el coordinador de emergencias de la provincia, Francisco Huelva, consideran que el número supera los 100 000, un cálculo que, según varios guardas del parque, se acerca más a la realidad.
«Cualquiera de las dos cifras es un escándalo, y no digamos la proporción de diez a uno entre vehículos de motor y de tracción animal», dice Felipe Fuentelsaz, de World Wildlife Fund (WWF), la organización que hace 50 años compró las primeras 6 794 hectáreas del coto de Doñana y las donó al Estado español para hacer una reserva. Juan Romero, de Ecologistas en Acción, considera que la «motorización» es uno de los problemas graves de la romería, junto al peligro de incendios debido a la negligencia de muchos peregrinos. «Nadie quiere prohibir el Rocío en Doñana. Pero si se pretende respetar la tradición, que su paso por el parque se haga a pie, a caballo o en carretas de toda la vida, solo con los vehículos de motor imprescindibles para las emergencias», opina.
El consejero de Justicia e Interior de la Junta, Emilio de Llera, responsable del Plan Romero —que garantiza con 6 000 personas la seguridad del Rocío—, considera que hay un «equilibro» perfecto entre el Rocío y Doñana y que no hay impacto ambiental. «No se puede pedir a los rocieros que vivan de espaldas a las comodidades de los nuevos tiempos».
Este año la consabida escaramuza ecologista en torno a la romería ha trascendido su marco habitual con la iniciativa de la alcaldesa del pueblo sevillano de Aznalcázar, Dolores Escalona (PSOE), que antes del Rocío anunció una tasa verde de 3 000 euros para cada hermandad que pasara por su municipio, además de un impuesto de 25 euros por cada vehículo.
«Todos los años atraviesan por nuestros pinares 60 hermandades procedentes de Sevilla [solo la de Triana arrastra 5 000 personas y 500 todoterenos]. Y la mayoría deja el campo hecho una guarrería», dice Escalona, consciente de que su iniciativa ha desatado una enconada batalla política.
Si para Juan Ignacio Reales, hermano mayor de la Matriz de Almonte (12 000 miembros), la tasa es «injusta, ilegal y un atentado contra los rocieros», el consejero De Llera ha criticado a la alcaldesa y le ha advertido de posibles acciones legales. «Aznalcázar tiene transferidas las competencias para el mantenimiento de sus pinares y nosotros dedicamos a ello 700 000 euros de nuestros presupuestos», señala. «No es lícito cobrar una tasa para limpiarlos».
La alcaldesa rebelde defiende que el propósito de la tasa es «educativo y disuasorio», y dice que no va a transigir pese a las presiones. «Si dejan todo limpio, les devolvemos los 3 000 euros y tan amigos. Pero estamos hartos de que año tras año la basura nos llegue hasta el cuello», contesta la alcaldesa, que aplazó hasta el año próximo la entrada en vigor de la fianza pero que, asegura, será aplicada en 2015. Juan José Negro, director de la Estación Biológica de Doñana, apoya a Escalona y considera que la tasa debiera extenderse a más municipios. «Es una marranada cómo dejan el campo, y aunque este no sea el principal problema de Doñana, es intolerable», señala.
La Estación es el corazón de un espacio protegido de 110 000 hectáreas; un emblema mundial de la conservación de la naturaleza. Por eso Negro se indigna al hablar del asunto. «Es una contradicción que existan unas normas rigurosas para la preservación de Doñana durante todo el año, y que de pronto todo valga durante una semana. Si usted es ornitólogo o un simple amante de la naturaleza y pide visitar Doñana, lo tiene difícil. Pero si se cuelga un medallón y peregrina al Rocío, puede pasar por el parque y tirar botellines con impunidad».
La imagen no es exagerada. El domingo, poco antes de que los almonteños saltaran la reja de su santuario y sacaran a su Virgen en procesión, la vía pecuaria que va desde la desembocadura del Guadalquivir hasta el santuario (el camino de Cádiz) era un estercolero. Aunque las cuadrillas de limpieza ya habían hecho su trabajo, a poco que uno se saliera del camino encontraba de todo: botellas de jerez, vasos de cubata desechables, platos, cubiertos de plástico, latas, calzoncillos, muñecas, floripondios y otros desperdicios al pie de las zarzas.


Una trampa mortal.
Los botellines y botellas abandonados por los rocieros en medio del campo suelen contener restos de alcohol o refresco que, al calentarse por el sol, desprenden un olor fuerte y atractivo para muchos tipos de animales, especialmente los escarabajos, las musarañas y otros similares. Por su forma, las botellas se convierten en una trampa mortal: es muy fácil entrar pero imposible salir.
En la imagen se muestra el contenido de una sola botella elegida al azar tras el paso de una de las hermandades rocieras por el palacio de Doñana, donde cada año pernoctan miles de peregrinos a la ida y al regreso del santuario. En esta, 90 escarabajos de diversas especies quedaron atrapados.
Algunas de estas botellas no son recogidas por las brigadas de limpieza de las hermandades y quedan por decenas de años en este espacio natural protegido.


martes, 21 de octubre de 2014

«¿Propina? Ninguna, negra»: de cómo un supuesto insulto racista engañó a la red



Todo sucedió muy rápido. El pasado 7 de septiembre Devin Barnes se acercó junto con su mujer a uno de los locales de la cadena de restaurantes estadounidense Red Lobster en la localidad de Franklin, estado de Tennessee. Aquel día no les apetecía cocinar y encargar comida para llevar les pareció la mejor opción. Ya en la barra y con el pedido en la mano, el cliente se dispuso a pagar y sucedió algo que cambiaría súbitamente el rumbo de las cosas: una pesadilla para unos y una inesperada notoriedad para otros.
Ya se sabe que en Estados Unidos la propina no es algo accesorio para los empleados de hostelería y dejar la casilla tip en blanco es algo casi atroz que provoca que muchos propietarios de restaurantes inicien una investigación para averiguar qué ha ido mal con ese cliente. Pues bien, nuestro protagonista decidió que como aquello era un pedido para llevar, no merecía la pena la propina y supuestamente escribió «ninguna, negra», en alusión a la etnia de la empleada.
Es aquí donde el asunto se pone turbio y, como veremos, hay dos versiones al respecto. El cliente y su esposa abandonaron el local y se olvidaron de su paso por el restaurante, pero meses más tarde se sobresaltaron al recibir la llamada de un amigo que les avisó: «¿Lo habéis visto? Facebook está lleno de mensajes contra vosotros. Os llaman racistas».
Según parece la camarera subió a su perfil de Facebook la foto del recibo con el insulto y lo que faltaba para el bollo: la red social se volcó con el asunto y arreciaron los insultos. Ya se sabe, el cliente prepotente que maltrataba a la pobre camarera, encima con un ataque racista.
El asunto se convirtió en uno de esos virales incendiarios y la imagen del cliente de Franklin se vio arrastrada por los suelos como un ser vil y despreciable.
Pero la historia no terminó aquí. Ni mucho menos. Un californiano con iniciativa y mucho tiempo libre se tomó el asunto como algo personal y, en un acto que él entendió como de defensa de las libertades básicas del país, organizó una recolecta en la red, algo parecido a un crowdfunding para entregar la propina que la afrentada camarera se merecía.
Un acto de solidaridad para recaudar dinero.
El asunto, como podrán suponer, se desbocó ante la solidaridad de la gente, alcanzando la cifra de 10 000 dólares en un tiempo récord que fueron entregados a la camarera.
Hasta aquí, una historia realmente conmovedora con todos los ingredientes para seducir a cualquiera. La joven saltó nuevamente al estrellato siendo entrevistada por los medios como un ejemplo de coraje y fiel reflejo de una justicia que la red había impartido con mano de hierro. Con el talón en la mano, se compró un coche «para ir a trabajar» y parte del importe lo donó a la iglesia local.
«Dios bendiga a América, tierra de libertades y de algún racista escondido en Tennessee», escribió en su muro de Facebook como digno colofón a esta historia de alto contenido emocional.
En todo este tiempo, el presunto racista permanecía callado, sin mover un solo dedo y contemplando impasible todo lo que sucedía en torno a aquel fatídico día, siendo vilipendiado en la red con amenazas e insultos. Pero en esta justicia paralela nada es previsible. Las mismas redes sociales que apuntaron con el pulgar hacia abajo la figura de Barnes movieron una extraña ficha: un usuario de Reddit, al calor de todo el incidente, destacó algo en lo que nadie había caído en cuenta, y es que la letra de «ninguna» y «negra» no era exactamente la misma.
Facebook, ¿una herramienta para estafar?
De esto hace ya ocho meses y no hemos sabido nada del incidente hasta el pasado jueves. Nuestro villano particular había presentado una demanda millonaria contra la camarera por manipular el recibo y difundirlo en las redes sociales perjudicando gravemente su imagen. Y ahí no terminaba el contraataque: Barnes demandó también a la cadena Red Lobster por no impedir la difusión del mensaje y permitir que sus datos personales fueran difundidos de forma pública en las redes sociales, lucrándose al tiempo la camarera y la propia marca aprovechando el tirón de las redes sociales para hacer publicidad en este turbio asunto.
¿La broma? Un millón de dólares; y atentos porque ya han salido expertos en caligrafía dando la razón al de Franklin al justificar que la letra es diferente en ambas palabras.
Nuestro protagonista se va acercando más al papel de víctima y es que cobra cada vez más peso lo que él siempre ha defendido: escribió «ninguna» para aclarar que no iba a dejar propina. Sin más intenciones.
La presentación de la demanda parece que ha surtido sus primeros efectos, puesto que la camarera ha borrado todas las fotos de Facebook y Red Lobster inicialmente la puso de patitas en la calle por incumplir reglamentos internos, pero se ve que ha cambiado de estrategia al readmitirla y dar el caso por cerrado, dando peso al primer argumento: Barnes es un racista.
Espadas en alto, pues, en un incidente que comenzó con una simple anotación en un recibo…

miércoles, 8 de octubre de 2014

Caixabank: «Hemos recibido cero cartas de agradecimiento por las altísimas rentabilidades de las preferentes»



El director general de negocio de Caixabank, Juan Antonio Alcaraz, ha defendido la solución ofrecida por la entidad a los titulares de participaciones preferentes, por las que ha asegurado que los preferentistas recuperaron el 100 % de su inversión e incluso obtuvieron «altísimas rentabilidades».
«Hemos recibido cero cartas de agradecimiento», ha ironizado Alcaraz durante su intervención en las jornadas financieras organizadas por Expansión y KPMG, tras lo que ha agregado que cuando el problema no estaba resuelto sí que se ocupaban algunas oficinas en señal de protesta.
El director general de negocio de Caixabank ha pedido diferenciar entre las entidades a la hora de afrontar problemas derivados de la crisis como las participaciones preferentes y los desahucios. Sobre este último punto, ha puesto en valor que unas 200 000 hipotecas, la mitad del total, cuentan con un plan de ayuda para «ajustar» la devolución del préstamo.
«No necesitamos plataformas ni leyes para resolver los problemas de las viviendas», ha afirmado. Para Alcaraz, la banca tiene que hacer un ejercicio didáctico para explicar que no todas las entidades han afrontado igual estos problemas, en el esfuerzo por recuperar la confianza deteriorada en el sector financiero por la crisis.
Por último, ha cifrado en 300 000 millones de euros la reducción de crédito durante la crisis, la mitad correspondiente a la exposición inmobiliaria.