martes, 21 de octubre de 2014

«¿Propina? Ninguna, negra»: de cómo un supuesto insulto racista engañó a la red



Todo sucedió muy rápido. El pasado 7 de septiembre Devin Barnes se acercó junto con su mujer a uno de los locales de la cadena de restaurantes estadounidense Red Lobster en la localidad de Franklin, estado de Tennessee. Aquel día no les apetecía cocinar y encargar comida para llevar les pareció la mejor opción. Ya en la barra y con el pedido en la mano, el cliente se dispuso a pagar y sucedió algo que cambiaría súbitamente el rumbo de las cosas: una pesadilla para unos y una inesperada notoriedad para otros.
Ya se sabe que en Estados Unidos la propina no es algo accesorio para los empleados de hostelería y dejar la casilla tip en blanco es algo casi atroz que provoca que muchos propietarios de restaurantes inicien una investigación para averiguar qué ha ido mal con ese cliente. Pues bien, nuestro protagonista decidió que como aquello era un pedido para llevar, no merecía la pena la propina y supuestamente escribió «ninguna, negra», en alusión a la etnia de la empleada.
Es aquí donde el asunto se pone turbio y, como veremos, hay dos versiones al respecto. El cliente y su esposa abandonaron el local y se olvidaron de su paso por el restaurante, pero meses más tarde se sobresaltaron al recibir la llamada de un amigo que les avisó: «¿Lo habéis visto? Facebook está lleno de mensajes contra vosotros. Os llaman racistas».
Según parece la camarera subió a su perfil de Facebook la foto del recibo con el insulto y lo que faltaba para el bollo: la red social se volcó con el asunto y arreciaron los insultos. Ya se sabe, el cliente prepotente que maltrataba a la pobre camarera, encima con un ataque racista.
El asunto se convirtió en uno de esos virales incendiarios y la imagen del cliente de Franklin se vio arrastrada por los suelos como un ser vil y despreciable.
Pero la historia no terminó aquí. Ni mucho menos. Un californiano con iniciativa y mucho tiempo libre se tomó el asunto como algo personal y, en un acto que él entendió como de defensa de las libertades básicas del país, organizó una recolecta en la red, algo parecido a un crowdfunding para entregar la propina que la afrentada camarera se merecía.
Un acto de solidaridad para recaudar dinero.
El asunto, como podrán suponer, se desbocó ante la solidaridad de la gente, alcanzando la cifra de 10 000 dólares en un tiempo récord que fueron entregados a la camarera.
Hasta aquí, una historia realmente conmovedora con todos los ingredientes para seducir a cualquiera. La joven saltó nuevamente al estrellato siendo entrevistada por los medios como un ejemplo de coraje y fiel reflejo de una justicia que la red había impartido con mano de hierro. Con el talón en la mano, se compró un coche «para ir a trabajar» y parte del importe lo donó a la iglesia local.
«Dios bendiga a América, tierra de libertades y de algún racista escondido en Tennessee», escribió en su muro de Facebook como digno colofón a esta historia de alto contenido emocional.
En todo este tiempo, el presunto racista permanecía callado, sin mover un solo dedo y contemplando impasible todo lo que sucedía en torno a aquel fatídico día, siendo vilipendiado en la red con amenazas e insultos. Pero en esta justicia paralela nada es previsible. Las mismas redes sociales que apuntaron con el pulgar hacia abajo la figura de Barnes movieron una extraña ficha: un usuario de Reddit, al calor de todo el incidente, destacó algo en lo que nadie había caído en cuenta, y es que la letra de «ninguna» y «negra» no era exactamente la misma.
Facebook, ¿una herramienta para estafar?
De esto hace ya ocho meses y no hemos sabido nada del incidente hasta el pasado jueves. Nuestro villano particular había presentado una demanda millonaria contra la camarera por manipular el recibo y difundirlo en las redes sociales perjudicando gravemente su imagen. Y ahí no terminaba el contraataque: Barnes demandó también a la cadena Red Lobster por no impedir la difusión del mensaje y permitir que sus datos personales fueran difundidos de forma pública en las redes sociales, lucrándose al tiempo la camarera y la propia marca aprovechando el tirón de las redes sociales para hacer publicidad en este turbio asunto.
¿La broma? Un millón de dólares; y atentos porque ya han salido expertos en caligrafía dando la razón al de Franklin al justificar que la letra es diferente en ambas palabras.
Nuestro protagonista se va acercando más al papel de víctima y es que cobra cada vez más peso lo que él siempre ha defendido: escribió «ninguna» para aclarar que no iba a dejar propina. Sin más intenciones.
La presentación de la demanda parece que ha surtido sus primeros efectos, puesto que la camarera ha borrado todas las fotos de Facebook y Red Lobster inicialmente la puso de patitas en la calle por incumplir reglamentos internos, pero se ve que ha cambiado de estrategia al readmitirla y dar el caso por cerrado, dando peso al primer argumento: Barnes es un racista.
Espadas en alto, pues, en un incidente que comenzó con una simple anotación en un recibo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. Cualquier comentario será bienvenido siempre que cumpla tres simples condiciones:
- Educación: procure expresarse en términos corteses y evitar las palabras malsonantes.
- Congruencia: no se publicarán comentarios fuera de contexto (para los amantes del "espanglish", me refiero a lo que ellos denominan "offtopic" o "fuera de tópico").
- Ortografía y gramática: Internet está repleto de diccionarios y manuales gratuitos para consultar; además, aunque no son muy fiables, cualquier procesador de texto dispone de corrector ortográfico.